República de las Letras

BYE, ByE, mR. tRUMP

El mundo puede respirar más tranquilo: Trump ha perdido las elecciones. La democracia ha vencido al fascismo

Trump ha perdido las elecciones en los Estados Unidos. La Democracia ha ganado. El fascismo en el poder ha sufrido su primera gran derrota desde el fin de la II Guerra Mundial, lo que es un hito en la Historia Contemporánea. El mundo, hoy, es un poco más libre y vive con menos miedo. Trump no va a soltar el poder fácilmente. Sus trapacerías y marranadas políticas se irán encadenando durante la transición hasta la jura de Biden en enero. Pero ahora todos los obstáculos que ponga al traspaso de poderes y a la sucesión en la Presidencia de la república norteamericana será antiético, inmoral e ilícito aun para sus más acérrimos defensores. Joe Biden pertenece al ala más conservadora del Partido Demócrata, pero, en uno de esos gestos que sólo son posibles en América, lleva en su candidatura a quien fue su oponente en las primarias de su partido: será la primera mujer negra vicepresidenta de los Estados Unidos.

Y aquí transfiero el discurso a España: Casado se ha referido a la democracia americana y a la elección de Biden como nuevo presidente señalando que allí "no hay nada parecido al PSOE". Indica así que nada cambia en aquel país, pues al fin y al cabo no importa quién gane las elecciones: el sistema será el mismo. Con esto, Casado da su escasa talla política: él, la verdad, estaba más a gusto con Trump. El trumpismo era más comprensible para esta gente que se siente heredera de Franco, no acepta la Memoria Histórica, quita ciertos nombres de las calles y se apoya en el fascismo para gobernar algunos territorios españoles. América, para ellos, es la cuna del capitalismo y el liberalismo, de la democracia moderna, la que aquí era SU democracia. Su sueño es el viejo turno canovista de partidos, liberales-conservadores, conservadores-liberales: todo quedaba en casa. Incluso se sentían republicanos algunos de ellos. Pero, joder, todo se fue al garete cuando la izquierda obrera se organizó en el último cuarto del siglo XIX. Surgieron el PSOE, partido republicano federal, marxista y pacifista, y la UGT. Y, claro, ya no era lo mismo. Hubo que recurrir a los espadones, los dos últimos, Primo de Rivera y Franco -éste con guerra civil y dictadura de 40 años incluida-. Hoy son los podemitas los que ponen en peligro el paraíso capitalista de democracia limitada que crearon los padres liberal-conservadores del XIX y, coño, se va Trump, los deja huérfanos. Es un desastre.

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