El medio y el ambiente

MÁS DE CIEN MENTIRAS

Ahora mismo, yo solo, sin ayuda de nadie, estoy más liado que un bancal de calabazas

Ese es el título del libro póstumo de Ortega y Gasset en el que se recoge la conferencia de igual título que dio en Valladolid, en el teatro Pradera, el 20 de mayo de 1934. En ésta, Ortega se pregunta: ¿Quién es el sujeto de la prohibición y el mando? Se dice que el Estado. … ¿Es el Estado un hombre? En modo alguno. ¿Quién es, pues? La respuesta suele ser de gran vaguedad. Se dice: el Estado es... todo, la sociedad, la colectividad."

Por otra parte, en relación con la persona, dice: "… Lo que hacemos porque es uso, porque se acostumbra no lo hacemos con nuestra razón y por cuenta propia, sino porque se hace. Pero ¿quién hace lo que «se» hace? ¡Ah! Pues la gente. Bien: pero ¿quién es la gente? ¡Ah! La gente es... todos. Pero ¿«quién» es todos? ¡Ah! Nadie determinado. La gente es nadie. … vivimos a cuenta de la gente, de la sociedad; es decir, estamos socializados". Y más adelante: "… el gran problema del presente y va a serlo del porvenir, es el hecho, repito -en apariencia tan inocuo, tan de pura teoría-, de que hay dos formas de vida humana: una, la auténtica, que es la vida individual, la que le pasa a alguien y a alguien determinado, … ; otra, la vida de la gente, de la sociedad, la vida colectiva que no le pasa a nadie determinado, de (la) que nadie es responsable."

Ahora mismo, yo solo, sin ayuda de nadie, estoy más liado que un bancal de calabazas. Estoy justo a mitad del ¿artículo? Y no se me ocurre cómo seguir para no desmerecer de lo anterior. Podría recurrir a algún tópico. Por ejemplo, podría decir que Ortega tenía visión de futuro. Pero no lo siento así, ni jamás lo he pensado cuando he leído algo suyo.

En todo caso, podría decir que sus palabras son consecuencia de su claridad de ideas y de su estudio de la sociedad, no sólo española, que le tocó vivir: apasionante por una parte y descorazonadora por otra. Apasionante en el sentido de que sobraba materia para estudiar, y descorazonadora porque dilapidó, tanto valores crematísticos, como espirituales e intelectuales, lo que la llevó a un buen rosario de la aurora. Dicho sea sin ánimo derrotista.

Por lo tanto, como no creo en las casualidades y si en el gota a gota, en la continuidad, en la insistencia, en la persistencia y en la machaconería, cada vez me gusta menos escuchar a algunos ¿políticos? hablar de "la gente", porque a ver si se enteran de una vez: el conjunto somos la Sociedad, y los miembros de la misma, personas. ¡Digo, que vamos a tener que mandarles para mañana traer copiada a mano esa frase tantas veces como han repetido lo de gente!

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