El medio y el ambiente

COMIENZO NEGANDO

En vísperas de la Navidad me encuentro con que su espíritu o viene con retraso o a la misma marcha que el expreso de Madrid

No me gusta el ambiente. Esta es una de las pocas ocasiones en las que comienzo un escrito con una negación, pero lo necesito. "Técnicamente" no estoy escribiendo estas líneas en Navidad, lo estoy haciendo en Adviento, pero inmerso en un ambiente de "plena navidad" (respetar las minúsculas), en lo que se refiere a compras, comidas y cenas "de empresa" y, en general, a todo lo que se suele llamar consumo navideño. Pero dado que estamos en vísperas de la Navidad (ésta sí con mayúsculas), me encuentro con que su espíritu o viene con retraso, o viene a la misma marcha que el expreso de Madrid. Y estas afirmaciones no son gratuitas ni espontáneas: son respuesta al ambiente que me/nos rodea. Es meditada y, además, quizás son un a modo de grito contra lo que veo en derredor mío.

Para muestra un botón: en los medios locales casi tiene la misma repercusión la noticia de los 13 muertos en el Mar de Alborán, que el presupuesto de la Diputación Provincial y el del Ayuntamiento capitalino para el año 2019. Por otra parte, no muy diferente, son innumerables los comentarios, reportajes y noticias habidas en relación con la reunión de Sánchez y Torra que al parecer, tenía un fin principal y primordial: votos para aprobar presupuestos. Es decir, lo prioritario: el becerro (de oro). Demás asuntos: se nombran, pero poco menos que de soslayo y de compromiso. Eso nos da idea de cuáles son las preocupaciones de algunos.

Por lo visto, sigue siendo verdad la afirmación: "¡es más fácil repartir la miseria que la riqueza!". De hecho, la solidaridad que yo he visto y vivido en Cuba, y la que recuerdo de cuando vivía en el Reducto o en Francisca Jiménez, ¡qué decir!. Quizás por eso, lo vivido en Cuba siempre me ha sonado a "dèja vu".

Por último, y como se dice en las enumeraciones: pero no por ello menos importante, comentar que me parece haber oído que Sánchez ya ha comenzado sus navideñas vacaciones: en Doñana. Por cierto, que pienso que ya se habrá encargado el Servicio de Protocolo de Moncloa de preparar actividades entre las que le platicarán sobre medio ambiente, socio-economía e historia, temas todos ellos de especial atractivo tanto para políticos como para economistas y sociólogos, en las que le elucidarán las vicisitudes sufridas por Doñana y de cómo fue capital para su preservación la participación del Príncipe Bernardo de Holanda. Que dicho sea de paso era un gran defensor del medio ambiente en general y del español en particular, a pesar de ser holandés, aristócrata y monárquico. Lo cortés no quita lo valiente, reza el dicho.

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