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El medio y el ambiente

CONTAMINACIÓN EN DAVOS

Va ser verdad que los asistentes pagan una pasta gansa sólo para reunirse entre ellos: empresarios y políticos

Si yo no fuera escéptico pensaría que el Foro de Davos me iba a remediar algo la vida y habría seguido las crónicas. Pero no es el caso. Me interesa, pero sin apreturas. He leído las crónicas "a toro pasado" y sin arrebatarme, porque pienso que ¿lo importante? lo conocerán sólo una parte de los 1.500 asistentes, los cuales me han hecho recordar la canción de Sabina "Algo personal": "Probablemente en su pueblo se les recordará / como cachorros de buenas personas, / que hurtaban flores para regalar a su mamá / y daban de comer a las palomas...".

Después recordé una tabla que se puso de moda hace años con 3 columnas y varias filas: combinando celdas de las tres columnas te salían unos párrafos "de toma pan y moja", y reconozco que varias veces hice la prueba en unas sesudas reuniones ¡y la superé!. A pesar de eso, pensaba que no estaba bien hablar de Davos con ese talante, pero mira por donde me encuentro en la red con una crónica emitida por la emisora alemana Deutsche Welle, en la que Andreas Becker habla sobre "palabras, para jugar (de forma parecida a la susodicha tabla), en distintos eventos y afirma que el Foro de Davos es el lugar perfecto. ... Las "elites" políticas y económicas allí reunidas están tan acostumbras a hablar con ese tipo de términos, que es muy posible lograr un elevado número de aciertos. Veamos: la "globalización 4.0" debe ser, por supuesto, "más inclusiva", más "justa" y, sobre todo, más "sostenible". La destrucción del medioambiente plantea grandes "retos" al mundo, la "cuarta revolución industrial" tiene visos de tener un inmenso "potencial de crecimiento", pero, a su vez, planteará nuevos problemas, que los "líderes" deberán abordar de forma "proactiva" si desean seguir siendo "competitivos". Para ello deberán emplear un "enfoque multilateral", con el fin de generar situaciones "win-win", ...". Y para muestra un botón: Klaus Schwab, fundador y maestro de ceremonias del Foro de Davos, reclamó una "remoralización de la globalización", cuando de moral nunca se ha hablado y ni siquiera se la ha nombrado.

O sea, que va ser verdad que los asistentes pagan una pasta gansa sólo para reunirse entre ellos: empresarios y políticos; entre sí y con los otros. Además, casi se puede decir con un toque de andaluza exageración que el asistente que no ha ido en su avión privado parecía un pobre. Ello a pesar de que se han presentado gran número de ponencias sobre clima y mundo justo.

¿Así justifican su jornal?. A lo mejor es hora de incluir la moral en futuras reuniones.

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