La tapia con sifón

Cenas navideñas de alto nivel

Las comidas navideñas se han generalizado tanto que todo el mundo tiene alguna o varias

Las comidas navideñas se han generalizado tanto que todo el mundo tiene alguna o varias. Al sumarse el ansia por superar el año y pico de restricciones, estas Navidades hay "overbooking" en la hostelería. Pero, aunque siempre hay quien protesta del consumismo y las modas, las comidas de celebración no son un invento actual, si bien es verdad que no estaban al alcance de casi todos como ahora. Buscando datos que no hacen al caso, me tropecé con varias reseñas de banquetes en la prensa almeriense de finales del siglo XIX y principios del XX. Hay uno que merece contarse: se celebró en diciembre de 1908, en honor de los participantes en un mitin de la Alianza Liberal. En la presidencia estaban nada menos que Ortega y Gasset y Benito Pérez Galdós. Para el tema de esta columna es interesante el menú (sic, incluso faltas de ortografía): Huitres del Cantabrico. Hors d'oeuvre. Puré Saint Germain. Hommard. Rosbif Bearnaise. Aspic de tete de sanglier trufe. Perdrix roties glaces aux cresson. Tartre Chantilly a la vainille. Desserts. Vins: Riscal, Graves, Champagne. Liqueurs, café, et cigares. Todo en francés, a pesar de la presencia de los insignes prosistas castellanos citados. Era una costumbre general, lo que motivó una serie de cartas cruzadas, en 1876-77, entre "Un cocinero de S.M." (José de Castro), que defendía los menús en francés y el Doctor Thebussem (Mariano Pardo de Figueroa) que abogaba por el español. Se publicaron en 1887: "La Mesa Moderna"; hay una reedición de 1994. Tardaron en triunfar los menús en español, pero también he encontrado una excepción en otro banquete almeriense de 1908. Era un homenaje al "letrado y laureado vate" Antonio Ledesma: Consomé a la Royal. Merluza salsa mayonesa. Ternera a la Macedonia. Bocadillo a la Duquesa. Pollo dorado con ensalada. Flan a la vainilla. Vinos diversos y champagne, café y cigarros. Los menús actuales son más morigerados: picoteos al centro (jamón y queso, ensaladas de sobre y algunas tapas prefabricadas), segundo a elegir entre solomillo o dorada, y surtido de postres de la casa.

Otro detalle para cavilar: entre los comensales de ambos banquetes hay muchos apellidos que siguen siendo notables en Almería, que en aquellos años apoyaban una izquierda liberal y republicana, y hoy están en los más diversos colectivos políticos.

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