Chirbes vive

Por lo pronto hay como una fundación o similar, atendida por sus familiares

El duermevela envuelto en tinieblas de las primeras horas de la mañana que aún es noche cerrada de los sábados abominables se llama mirar el Facebook. A esas horas intempestivas veo, vemos, el mundo a ver si ha cambiado desde la última vez que comprobamos la última actualización del mundo la noche anterior antes de sumergirnos en el inframundo. Así pude leer como un allegado (propongo a Facebook cambiar la denominación de amigo a allegado para que así los podamos visitar por Navidad) relata sus andanzas en busca de los restos de Rafael Chirbes. Chirbes el anónimo y el ausente. Ausente antes y ahora de los grandes escaparates marchitos de la cultura. Quién es Chirbes. Quién fue. Quién será. Por lo pronto hay como una fundación o similar, atendida por sus familiares (no tuvo hijos, no tuvo, que yo sepa, pareja, en él todo es desconocido. Oscuro dice el allegado que al parecer desde la cercana Murcia se aventura en las profundidades del los restos del naufragio de Chirbes (entré en la consulta del médico como un adolescente y salí como un desahuciado, dijo) y encuentra, por lo visto a disposición del primero que esté interesado en consultar, sus diarios. Centenares, miles de páginas. Hay incluso un proyecto de editarlos, lenta, pausadamente, contradiciendo al tiempo contumaz que insiste en destruirlo todo. Parece que Anagrama, la editorial, está tras ello. Alabo, animo, apoyo. Para que Chirbes siga siendo un adolescente que ya no va a entra nunca en la consulta del médico (yo me tomaba siete o diez gin tonic diarios, me dijo, y esto es real, en un breve recorrido desde la biblioteca Villaespesa hasta un bar de la Plaza de los Burros). En los diarios del ermitaño solitario rodeado de libros en una morada perdida en los nombres de pueblos levantiscos, Tabernes de la Valldigna, Beniarbeig, desde donde batallaba con la rutina de salir al exterior, perder el tiempo en el bar, comprar periódicos, hablar con personas, relacionarse con el mundo, y encerrarse en el caparazón para seguir construyendo la gran muralla de cada libro (oscuros, dice el allegado), no aptos para personas positivas, oscuridad que describe con la precisión absoluta de la ficción la realidad más exacta. Es que el mundo es oscuro, son ustedes los oscuros, son sus chanchullos, los vuestros, el tuyo, lector inexistente, vuestras trampas y mentiras, las que son oscuras y Chirbes es el que es luminoso.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios