Covid-19, racismo y Estados Unidos

Nada parece imposible y todos lo saben: negros y blancos, ricos y pobres, Trump y Biden

No es la primera vez que EEUU vive un episodio de protestas multitudinarias contra el racismo y ni tan siquiera estamos ante el primero de esos episodios que tiene por lema "black lives matter"; la propia página de la organización en la que derivó el movimiento que trajo este lema señala que el #BlackLivesMatter apareció en 2013 en respuesta a la absolución del asesino de Trayvon Martin.

Pero sí es la primera vez que la contestación de una parte de la sociedad estadounidense a, en concreto, un asesinato de un ciudadano negro a manos de un policía blanco que actúa, a todas luces, de manera desproporcionada y, en abstracto, a la historia negra de la comunidad negra en EEUU, comparte la calle con una crisis sanitaria que sigue en escalada en muchas de sus ciudades y que ya ha causado el fallecimiento de más de cien mil compatriotas, con una crisis económica que ya ha dejado sin trabajo y, en la mayoría de los casos, sin cobertura médica a más de treinta millones de estadounidenses, con un ambiente político tremendamente alterado y dividido tras un proceso de destitución presidencial fallido (el columnista del "The New York Times", Paul Krugman, decía esto el pasado día 9: "América, en el 2020, está demasiado desunida, con demasiadas personas bajo el control de la ideología y el partidismo, para lidiar efectivamente con una pandemia. Tenemos el conocimiento, tenemos los recursos, pero no tenemos la voluntad") y con una contienda electoral realmente llamativa porque puede traer la reelección de su, sin duda, Presidente más polémico y polarizante hasta la fecha y, sobre todo, absolutamente crucial para el devenir mundial pues quien resulte elegido en noviembre será quien librará contra China la batalla por la hegemonía mundial, quién influirá determinantemente en la respuesta global ante el desafío del cambio climático, quién mirará a Venezuela e Irán o quien será el líder del mundo libre en un momento de la historia en el que los vientos del autoritarismo vuelven a silbar cada vez más fuerte.

Y ante este cúmulo de extraordinarias circunstancias nada parece imposible y todos lo saben: negros y blancos, ricos y pobres, Trump y Biden, demócratas y republicanos, América y el resto del mundo.

Y ante este cúmulo de extraordinarias circunstancias todos temen parecer demasiado ordinarios. Valga un ejemplo que muestra perfectamente como ahora en EEUU se prefiere pecar por exceso, aunque el sobrante pueda acabar profundizando la grieta: El canal de televisión HBO ha retirado de su catálogo la película "Lo que el viento se llevó" por racista mediando ocho decádas desde su estreno y casi cinco desde la creación de HBO.

Pedirle a la historia que nos justifique lo que ocurre en el presente o castigarla por ello silenciandola solo nos ayuda a repetir, una y otra vez, las injusticias que ella ha vivido.

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