La tapia con sifón

Cuarenta años no es nada

Cuarenta años después, en pocos restaurantes de aquí han recuperado algún plato tradicional

Mi primer artículo sobre gastronomía va a cumplir cuarenta años (Ideal, 8-6-1980). Era una página entera reivindicando la cocina popular almeriense porque, aunque en varias zonas de España llevaban varios años recuperando las cocinas populares, los restaurantes almerienses sólo hacían la llamada "cocina internacional". Con escasas excepciones como la sopa de Almería del Imperial o las migas de El Rincón de Juan Pedro, único "sol" almeriense en la guía Campsa y del que Gonzalo Sol dijo en El País que era "el oasis en un desierto gastronómico". Ahora hay migas en cientos de bares, pero la mayoría las compran congeladas. En aquel artículo citaba y comentaba, además de las migas: gazpacho de pepino, ajoblanco, ajopollo, ajillo, trigo, gurullos, gachas, ajo colorao, calamar en aceite, arroz aparte, acelgas esparragadas, cazuela de fideos, menestra y alfajor. Algunos de estos platos aun estaban refugiados en ciertos bares clásicos, en la benemérita Terraza Carmona y, poco después, en el Building.

Cuarenta años después, y tras la gran revolución de la cocina pública española, en pocos restaurantes de aquí han recuperado algún plato tradicional. Destacan, casi exclusivamente, las versiones actualizadas de restaurantes de alta cocina como Alejandro, La Costa o, en su día, Espronceda. El resto sigue siendo un desierto y hay más cocina popular almeriense en los bares que en los restaurantes. Tampoco demasiada, y en muchos casos son platos que compran ya elaborados, como las citadas migas. Por eso hay que destacar y animar a los que siguen cocinando nuestras viejas recetas. Y bien hechas, como el ajoblanco de Casa Joaquín, Bodega Montenegro y La Contraviesa, o la asadura en ajillo de 5º Toro, Aranda, Sacromonte, Montenegro y Taberna Pincho. En estos locales hay además varios guisos a diario, incluso de tapa. Destaco por poco frecuentes la menestra de Aranda y el revoltillo de Joaquín. El único arroz a banda de la capital lo hace El Tintero. El Building mantiene arcanos como pimentón, gachas o guisillo. Es loable el empeño de Nuestra Tierra en recuperar y actualizar tapas y guisos locales. El calamar en aceite es adulterado con ajos, laurel y/o canela, y frito en vez de confitado, salvo en los citados, una vez más, Joaquín o Montenegro. Se acaba el folio; hay alguno más, no muchos, aparte de los que no conozco y agradecería que me comunicaran.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios