Cuestiones disputadas

Es una toma de postura valiente sobre una serie de problemas conectados con la vida diaria de la gente

Cayó en mis manos por intermedio de un amigo común. Y se lo tengo que agradecer porque significó un reencuentro con una temática que hace tiempo tenía dejada de lado. Se trata de un libro titulado Cuestiones Disputadas, un título con profundas raíces medievales enlazado con temáticas teológicas y filosóficas. Dado que no me he alejado en exceso de la filosofía pese a mi actual dedicación a las labores del campo, es fácil concluir que se trata de una reflexión no tanto de naturaleza teológica teórica, cuanto de prácticas religiosas. Me interesó mucho, no solo porque su autor, Jesús Fernández Bedmar fue compañero de instituto y es buen amigo,sino por el modo de enfocar una amplia serie de cuestiones tocantes a la misma concepción del hecho religioso. No es que sea una manera absolutamente original de ver las cosas, pero sí que se aparta en buena medida de unas concepciones vetustas, anquilosadas, que mantiene una gran parte de la jerarquía católica actual. En el fondo es una toma de postura sobre una amplia relación de problemas que están conectados con la vida diaria de la gente y su manera de vivir la religiosidad. Su punto de partida es una total confianza en Jesucristo en su dimensión más humana, enraizada en un detallado conocimiento del Nuevo Testamento al que interpreta alejándose de visiones tradicionalistas algo gazmoñas. Por eso no son de extrañar sus ideas en torno a la familia, la sexualidad, incluso los milagros, la sexualidad o la resurrección. Es claro que todo el que se acerque al libro, y les recomiendo que lo hagan, podrá tener criterios suficientes para replantearse ideas que hasta el momento creían asentadas. Confieso que en bastantes ocasiones me encuentro en desacuerdo con sus posiciones, como en los temas de la resurrección o de la trinidad, pero también comulgo con su forma de pensar sobre el compromiso que deben tener los cristianos sobre la solidaridad. Supongo que a muchos les pasará lo mismo que a mí. Pero tampoco es de extrañar dado el mismo título del libro. Si son cuestiones disputadas es porque no hay una verdad absoluta sobre cada uno de esos temas. Disponer, por tanto, de una exposición razonada que ponga en cuestión ideas y actitudes asentadas que creíamos inmodificables es una ocasión que no debemos dejar que pase de largo. Les aseguro que tengo que volver a leerlo y si es comentado con Jesús Fernández, mejor que mejor.

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