Curioso reparto

¿Es justo distribuir de una manera uniforme entre los que son tan diferentes en otros aspectos?

Aveces me meto en auténticos charcos (dicen). Hoy, por ser este artículo el último, de esta temporada por lo menos, voy a reincidir. La culpa la tienen las mascarillas; o mejor, el reparto de mascarillas que está haciendo la Junta de Andalucía. No voy a poner en cuestión el modo de distribuirlo: supongo que habrán elegido el más adecuado. Ni tampoco si es o no es una decisión demagógico/populista y de propaganda cara (que puede que lo sea). Más bien me ha dado pie para reflexionar sobre un tema que, aunque debiera estar en el trasfondo de muchas de las decisiones políticas, no se hace explícito lo que no favorece la toma de decisiones. Hablo de la Justicia Distributiva. Cuando se ha tratado el tema, normalmente se centra en principios generales, y luego, a lo sumo, se ejemplifica. Se utiliza un proceder deductivo. Yo propondría un proceder inverso, inductivo. El punto de partida sería, precisamente, el reparto de mascarillas. La Junta ha decidido repartir tres mascarillas a TODOS los mayores de 65 años. El personal al que se dirige es muy heterogéneo en cuanto a su situación económica. Cada una de esas mascarillas sirve a lo sumo para un día. Como, en principio, no sabemos si alguna vez darían otras, si quieren salir de casa alguno de los muchos días restantes tendrán que comprar mascarillas. Unos podrán hacerlo sin problemas porque sus medios se lo permiten; para otros, será una imponente cuesta arriba. Para unos será una dádiva sin repercusión alguna; otros con tan parva ayuda no superarán las estrecheces. Es un "café para todos" porque, a la luz del criterio utilizado, la edad, todos tienen el mismo derecho. Pero ¿es justo distribuir de una manera uniforme entre los que son tan diferentes en otros aspectos? ¿No sería más razonable y más equitativo dar más mascarillas a los que tienen menos medios, a costa de las que no se darían a los que pueden comprarlas? La discriminación por razones económicas se utiliza, aunque de modo insuficiente, a la hora de pagar impuestos directos (de los indirectos no hablo). Distribuir entre todos lo que pueda corresponder a cada uno es una función esencial de los políticos. Para poner en práctica estas dos funciones de "pedir y dar" habría que recordarles a los políticos y recordarnos a nosotros el principio que decía: "De cada uno según sus posibilidades; a cada uno, según sus necesidades". Claro que no todos aceptan esa idea.

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