El medio y el ambiente

DIFUNDIR, O NO, LAS SALVAJADAS

La máxima degeneración de un ser humano es ser cruel con uno de los suyos. Un padre o una madre, los nombro por separado para incidir en una mayor claridad de que es indiferente a cuál de los dos nos refiramos, puede hacer muchas barbaridades, pero nunca ninguna de ellas llegará, ni por asomo, a lastimar, y si es quitar la vida, para qué vamos a hablar, a un hijo.

Siempre se ha dicho que un hijo es una Bendición. Y lo comparto plenamente. Siempre se ha dicho que los hijos no tienen culpa de lo que hacen sus padres, pero que los padres son responsables hasta el final, de cualquier desaguisado que haga el hijo.

Un hijo solamente puede y debe recibir cariño por parte de los padres. Son quienes lo han traído aquí. Así que él no molesta, no estorba, no sobra, no puede darse el caso de que moleste a nadie. Parece que sus padres olvidan muchas veces, una ya son muchas, que mientras vivan, deben cuidarlo bien.

Lo que estamos viviendo es una plaga de maldad y no se si es bueno difundir esos sucesos o no. Habrá que pensar en eso, aunque no lo soportemos.

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