Delitos leves

El barrio es un barrio marginal de Almería atravesado por una vía principal por la que pasan cientos de coches a diario

En un comienzo de tarde sesteante se oye en la calle el sonido de lo que parecen unos petardos. Más tarde en la calle hay una muchedumbre y lo que parecían petardos eran disparos. La muchedumbre murmura, preguntas qué ha pasado. Un coche ha llegado y desde él han disparado varias veces a una vivienda baja, posiblemente rompiendo las ventanas, hiriendo a una menor a la que han alcanzado en el abdomen. La menor está en urgencias y el barrio es un caos. El motivo, un aviso para que no digan en un juicio próximo lo que no tienen que decir. No es un tiroteo al estilo de Chicago, aunque sí están implicadas dos familias, clanes, bandas pero no llevan trajes de seda y sombreros fedora. Suelen ir mal vestidos y tienen coches vulgares. El barrio es un barrio marginal de Almería atravesado por una vía principal por la que pasan cientos de coches a diario. A un lado, la marginación, al otro lado, un bloque de pisos en el que yo estuve viviendo. Hace ya más de tres años. Ya no recuerdo casi nada de cuando vivía allí. Ahora vivo en otro sitio donde al otro lado de la calle no hay marginación ni posibles disparos entre bandas. Enfrente luce un nuevo centro comercial y apenas hay ruidos. Desde aquí no se puede imaginar que pasen cosas como lo del disparo. Hace un par de días leo en el móvil (hoy casi todo ya se lee en el móvil, ni siquiera en el ordenador) que los gángsters del lumpen (los llamo así para pensar que existe algo de épica, de novela negra, de literatura) han llegado a un acuerdo con la fiscalía y aceptan menos de un año de prisión y una multa. El periódico (qué periódico, si es el móvil) dice que les pedían quince años (o veinte) de cárcel, pero la cosa se queda en menos de dos años y una multa, o sea que no van a la cárcel. También dice que posiblemente todo se quede en una multa. Lo debo haber leído mal, a lo mejor no me enterado, posiblemente no sea así pero mi mente de ciudadano simplificador y poco profundizador piensa que el crimen es gratis, que al final quedan impunes, que perforar el estómago (o el hígado) de una menor con un balazo es barato y que no hay más solución que vivir lejos de esos barrios (como vivo ahora) y pensar que esas cosas pasan en otros sitios. Ahora en la siesta con televisión sólo escucho el rumor de los vehículos que pasan raudos por otra avenida. Es más, no escucho nada. Y, es verdad, no hay solución, o sea, esta es la solución.

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