Despoblación de Almería

Hay una relación entre lo que se llamaba el PER (Plan de Empleo) y la despoblación

Mediada la última semana fue abrir el periódico y, oye, que te llevabas un susto: récord de muertes en España. Por suerte, no era un nuevo virus. Se refería a los datos de movimiento natural de población publicados por el INE. En 2017 la tasa de fallecimientos por cada 1.000 habitantes fue del 9,1 y la de nacimientos del 8,37. Total que las muertes superan a los nacimientos. Envejece el país y, de paso, se despuebla. No en todas partes por igual. Andalucía está más o menos a la par, inclinados hacia más nacimientos que fallecimientos, y Almería es, con diferencia, la esperanza blanca de la repoblación. La tasa de mortalidad está en el 7,39 y la de nacimientos en el 10,74. En esto de la natalidad sólo nos supera Ceuta y Melilla.

La explicación, ciertamente, es intuida por todos. Una provincia que en 20 años ha visto crecer su población en un 41%, en gran medida por la inmigración de personas en edad laboral, es normal que tenga menos personas mayores que zonas como Castilla León, por ejemplo. Yo estudié en Salamanca y la tengo cariño, pero el fin de semana pasado paré en un municipio de Ávila y el camarero dijo ¿qué quiere el joven? Que miré hacia atrás y todo por si se refería a otro, y no, era yo. Sus pueblos languidecen. Sin embargo, no toda la provincia de Almería sigue la misma evolución. Como acaba de advertir la recién creada Asociación de municipios en defensa del desarrollo sostenible y contra la despoblación que el interior se despuebla. Así, en la última década la población en nuestra provincia ha aumentado un 10%, pero concentrado en Roquetas de Mar, El Ejido, Almería capital y los municipios alrededor de esta última. Pues bien, hay una relación entre lo que se llamaba el PER y la despoblación. De los 90 municipios que participan en ese programa, 67 pierden habitantes. Y visto desde otro ángulo: 67 de las 68 localidades que pierden población participan en el PER. Nadie duda de que, sin este programa, hace tiempo que muchas de estos pueblos ya no existirían. Han proporcionado infraestructuras a la localidad y jornales con los que facilitar el acceso al subsidio. Fijaron la población y permitieron el acceso de las mujeres del medio rural al empleo. Pero lo que ha servido para los mayores no es suficiente ya para los jóvenes. Conseguir que ellos se queden es el gran reto que la Asociación de municipios tendrá que afrontar.

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