Pues yo lo veo así

¿... Y si Dios no existiera?

El autor se inclina por la aceptación de Dios, pero no por motivos teóricos, sino por una creencia en el mensaje de Jesús de Nazaret

Decía Julio Cortázar de Rayuela que en esa obra había varias novelas, dependiendo del orden en el que se leyeran sus capítulos. Creo que lo mismo sucede con esta obra de Jesús Fernández. La concibió de una manera pero yo me atrevería a recomendar que se alterara el orden, y se empiece la lectura de este libro por el final. Leer después los comentarios a cada uno de los autores de los que escribe. En su caso, leer la exposición objetiva de los pensadores y terminar con las penúltimas consideraciones del autor. No es por snob, es que creo que sería más provechoso y, sobre todo, más estimulante. Ese último capítulo da sentido a cada uno de los anteriores. Porque empezar con un capítulo sobre Feuerbach sin más puede retraer a cualquiera. Sin embargo, permitiría aclarar muchas ideas leer de forma resumida y clara una serie de motivos o argumentos presentados por diversos filósofos, psiquiatras y científicos en contra de la existencia de Dios; después, a modo de respuesta, no una refutación de esos argumentos (refutación que, como tal, el autor considera inviable) sino una visión del cristianismo fundamentada en la doctrina directa de Jesucristo, alejada de algunas de las deformaciones que ha sufrido a lo largo de la historia en manos de las iglesias. Ideas que pueden poseer creyentes, agnósticos o ateos, porque este libro es una fuente de reflexión para todos. Descalifica lo que él cree posiciones dogmáticas, tanto de los que creen en Dios como en los que niegan su existencia. Piensa que ni es posible demostrar la existencia de Dios ni su inexistencia y por tanto una y otra posición dependen de una opción de base previa. Es claro que el autor se inclina por la aceptación de Dios, pero no exactamente por motivos teóricos, sino por una profunda creencia en el mensaje de Jesús de Nazaret. Justifica su creencia en Dios en base a la doctrina original del evangelio, utilizando una importante serie de preguntas aparentemente retóricas de las que espera respuestas en un sentido favorable a sus creencias. Sugiero una lectura sosegada de las preguntas, porque en ellas radica todo el sentido de su libro. Recomiendo la lectura porque me ha gustado, aunque pongo por delante que personalmente contestaría a sus preguntas en sentido contrario al que parece él esperar. Tengo pendiente contrastar con él personalmente, una vez más, nuestras ideas.

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