Discriminación

Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no reímos? Si nos envenenáis, ¿no morimos?

En estos días todos hemos podido conocer una noticia sobre la acción de un vigilante de seguridad en el metro. Los medios de comunicación han resaltado los elementos negativos de lo sucedido sin atender el fondo del asunto: que la ley de seguridad privada afirma tajantemente que el personal de seguridad privada si puede pedir justificantes de pago de los accesos al metro. De todo lo demás, desconocemos los acontecimientos ya que no tenemos la secuencia completa de las grabaciones vertidas en las redes. Yo no voy a juzgar a nadie pero si diré que en los medios nunca salen las verdades completas en este asunto. Por otro lado nunca aparecen los actos heroicos de estos profesionales, como los del atentado en el metro de Madrid, donde fueron los primeros en intervenir (nunca salió en prensa); tampoco aparecen las menciones de honor que otorgan anualmente las unidades de la policía nacional de cada provincia a estos profesionales por salvar vidas. Por si fuera poco ningún partido político lleva en su ideario los problemas de este sector aunque tiene mayor número que los FFCC (contando con las habilitaciones y familias directas son más de 500.000 personas afectadas). Según la RAE discriminar es dar un trato desfavorable a una colectividad, donde podemos incluir el desprecio inmerecido. Esta definición describe la situación real de este sector. Creo que se ha producido un abandono del mismo por la solidaridad pública y privada, solo atenta a los colectivos de moda; también hay abandono por el gobierno que prefiere eximir de las pruebas de acceso al sector a los militares antes que sanear los problemas solicitados desde hace años por los sindicatos; también lo hay cuando el gobierno tiene la pretensión de erradicar de los centros públicos a los vigilantes a sabiendas de no contar con efectivos públicos para sustituirlos y proteger a los usuarios. Como digo el concepto de discriminación se adecua perfectamente al colectivo. La seguridad privada está totalmente discriminada, abandonada y ninguneada. Emularé al Shakespeare y a su libro "El mercader de Venecia" para dibujar la situación. Si nos pincháis, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no reímos? Si nos envenenáis, ¿no morimos? Y si nos ofendéis, ¿no vamos a vengarnos? Con esta cita pretendo decir que los vigilantes de seguridad somos personas y por lo tanto nos duele todo tipo de discriminación.

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