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Punto de vista

José Ramón del Río

jdel35@hotmail.com

Donaire

Este Albert no tiene gracia, donaire ni donosura, según el criterio de los poetas españoles y del mío

Cuando leí una información que relataba la comparecencia ante el TS de Albert Donaire, coordinador de Mossos y visceral independentista, su apellido me llamó la atención porque es palabra que los poetas españoles han usado con frecuencia, como piropo y que hoy está en absoluto desuso. La palabra sigue en el diccionario de la Lengua y es eufónica y se define como "gracia, discreción y viveza en la forma de hablar y moverse". Se me ocurrió preguntarle al ordenador qué poetas la habían usado en sus versos y los resultados de la consulta excedieron mis expectativas, porque aparece nada menos que en 12.000 poemas. Pero internet se apiada del consultante y ofrece una versión reducida de 8 poemas cortos, que por la calidad poética de sus autores merecen ser citados.

Así, Baltasar de Alcázar, el poeta sevillano del Siglo de Oro, cuya poesía "en Jaén donde resido, vive don Lope de Sosa…"debe ser una de las más aprendidas y recitadas por los españoles. Otros poetas que incluyeron la palabra en sus versos, fueron, Lope de Vega y Diego Torres Villareal. La usó también Félix María Samaniego, fabulista y algo procaz en sus versos, lo que le mereció la censura de la Inquisición por su poema La fregona, en la que versificó: "Estaba una fregona por enero, metida hasta los muslos en el río, lavando paños, con donaire y brío…un cierto Conde alegre y placentero, le preguntaba por gracia: ¿tienes frío?, respondió la fregona: señor mío, siempre llevo conmigo yo un brasero y el conde le dijo que le encendiera un cirio que él traía…". También la palabra de marras la emplearon Miguel de Unamuno, Quevedo y Machado. Pemán, con cuyos versos descubrí la palabra, la usa para piropear a Cádiz, "un poco genovesa, un poco peruana, que no necesita del colorín para su donaire".

El mosso que se apellida Donaire, antes de comparecer en el TS no se había cortado un pelo en sus declaraciones a los 50.000 que le siguen en las redes sociales: "Juicio farsa; vergüenza de tribunal; no me harán callar; no requisaré ni una sola urna" y cuando el presidente del tribunal, Sr. Marchena, le interrogó, le respondió en catalán con tono despreciativo y chulesco. Pero cuando el presidente le aclaró donde se encontraba, se asustó de tal manera que después de haber empezado como el más valiente, comiéndose el mundo, se convirtió en el famoso caganer navideño. Para rememorarlo, un jerezano ocurrente le había remitido un retrete para que lo usara después de su declaración. Conclusión: tiene el apellido equivocado. Este Albert no tiene gracia, donaire ni donosura, según el criterio de los poetas españoles y del mío.

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