Carta del Director/Luz de cobre

Espadas con la Ejecutiva Provincial del PSOE

El proceso de ajuste en la dirección socialista ha ido más allá que en las fosas tectónicas de Alborán

Ha pasado casi un mes desde que Juan Espadas se reuniera con la Ejecutiva Provincial del PSOE de Almería y hace 30 días que fue proclamado secretario general del PSOE de Andalucía.

La visita a Almería, dos días antes de su nombramiento por aclamación- sólo se presentó él a las primarias- hay que analizarla más allá de la comparecencia ante los medios de comunicación, en la que tiró de argumentario para criticar al Gobierno de Juanma Moreno, escuchar a las bases, trabajar por sus problemas y trasladarlos al Parlamento de Andalucía. Hasta ahí perfecto. Una visita más, dentro del proceso que busca proyectar su imagen y conocimiento más allá de la alcaldía de Sevilla. Han pasado muchos años desde que fue consejero y todos sabemos que desde ese puesto el grado de conocimiento de la ciudadanía siempre es escaso por no decir nulo. Pero aquí lo importante, como les digo, no es lo que conocimos de puertas para afuera, sino lo que se coció de puertas para adentro. Los tiempos y su medición han cambiado y mucho. De aquellos que llevaron a la victoria en Almería a Susana Díaz en junio en la provincia, con algo más del 60% de los apoyos, ya quedan pocos o ninguno. El proceso de ajuste en la dirección socialista, en los cuadros dirigentes e incluso entre los militantes, ha ido más allá en este espacio de tiempo que el de las fosas tectónicas de Alborán.

El partido ya no se juega en Andalucía, donde ha quedado claro y diáfano el apoyo que Juan Espadas ha obtenido de la militancia. El partido se traslada ahora a las provincias. Un tiempo de varios meses, posiblemente a finales de otoño o la primavera, en el que habrán de renovarse las direcciones provinciales de la totalidad de territorios andaluces. Y es aquí donde el reajuste se avecina fácil, si la lógica se impone, o complejo, si lo que priman son los intereses y el control del partido en los próximos años. Un par de ejemplos pueden bastarles para discernir a qué se enfrenta esta fuerza política hoy en Almería. De una parte como sellar la mayoría susanista con la que apoyó a Juan Espadas y que no haya más heridas de las necesarias, sino rasguños a curar con algún que otro punto de sutura. Hoy por hoy esto se nos antoja difícil, por no decir imposible.

De ahí que los juegos malabares que nos esperan en los próximos meses sean mejores que los que vemos en el Circo del Sol. Y es que más que juegos, vamos a vivir una partida de póker, en la que en la mesa se van a sentar los mejores jugadores (iba a decir tahures) más allá del Misisipí, en los que cualquier movimiento va a ser escrutado con lupa, desparpajo y mínimo riesgo para sobrevivir a la partida. Lo contrario los abocará, irremisiblemente, a levantarse de la mesa, ahuecar el ala y tratar de salvar la silla. Aunque mucho me temo, que de ahí sólo se sale herido o muerto, políticamente claro.

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