España, mito o realidad

No demos pasos políticos hacia atrás, siempre como luceros hacia adelante, por España, siempre por España

Estimados lectores, adentrados con sentires otoñales, en este día de azul mahón 29 de octubre, a la vista de las tribulaciones que impregnan la pérdida del tiempo en cuestiones banales de carácter político y viendo como unos siguen chupando del bote y la sopa boba, y otros intentando sobrevivir con estímulos oníricos esperando con familiaridad llegar a los complejos avatares, pernoctando en la simplicidad en el espacio, tiempo, materia, forma, ser, para intentar estar a la altura de la realidad y no castillos en el aire con o sin contemplaciones divinas, siempre viendo la paja en el ojo ajeno, y dejamos de ver nuestro ombligo.

Nietzsche también, en lo atinente al tema, en Aurora: "Es triste decirlo, pero no hay nada que se tenga que demostrar con mayor energía y tenacidad que la evidencia. Pues la mayoría de la gente no tiene ojos para verla. ¡Y es tan aburrido demostrar!". España necesita un rayo de luz escatológica para parar a los enemigos que niegan la realidad democrática de este país y con ella la libertad, la seguridad y la justicia como valores del Estado social y democrático de Derecho.

Estamos cansados de aguantar en la infinitud de la Naturaleza a una pandilla de personas fanáticas, enloquecidas a unas ideas fijas, empeñados, metafóricamente, en hacer una cruzada laica a la unidad social y económica de España con independentismos beligerantes y reescribiendo la Historia de España desde una ridiculez poética fundamentalista marxista, que ponen en cuestión la permanencia del Estado en su conjunto, empujándonos a la decadencia, aún peor, a nivel psicológico y sociológico que a finales del siglo XIX cuando se produjo la pérdida de las últimas provincias españolas en Ultramar.

A veces me pregunto, ¿dónde está el problema de España?, cada día existen más enemigos de este país, creándose un rencor dialéctico cada vez mayor, véanse las redes sociales, y no solo del nacionalismo exacerbado, sino de ese otro nacionalismo español de la izquierda bolcheviquizada y estalinizada, que ha despertado del rescoldo de las tibiezas al otro patriotismo de derechas, al seguir utilizando aquellos, sin rubor alguno, hechos y símbolos de otras épocas, que son provocadores para la otra gran parte de la ciudadanía, y que en nada se prestan para la cooperación conjunta en la construcción de este país desde el marco constitucional.

No demos pasos políticos hacia atrás, siempre como luceros hacia adelante, por España, siempre por España.

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