El callejón del gato

Evitar otras elecciones

Para evitar otras elecciones, Pedro Sánchez no tendrá más remedio que negociar la composición del Gobierno

Una cosa es el Gobierno y otra las Cortes Generales. Lo que se decide en las elecciones democráticas es la composición del Parlamento y una de sus principales competencias no es el nombramiento del Consejo de Ministros, sino el nombramiento del presidente del Gobierno. Una vez nombrado el presidente, corresponde a éste, por ley, el nombramiento de los ministros. Siendo suya la competencia exclusiva de nombrar a su equipo, también lo será la responsabilidad de cualquier acto realizado por alguno de sus miembros. Cualquiera que se comprometa a cumplir una misión de semejante envergadura como es la de gobernar un estado, es lo más natural que elija para ocupar los distintos ministerios a las personas sobre las que deposite su entera confianza y considere más adecuadas para la misión encomendada. Cuando se tiene mayoría absoluta el nombramiento del presidente del Gobierno no ofrece ninguna dificultad y el elegido puede componer su equipo basándose en las cualidades de quienes tienen que desempeñar una determinada función y en la confianza depositada. Cuando no se cuenta con mayoría absoluta el candidato del partido más votado, tiene que contar para su nombramiento con el apoyo de otros partidos y es normal que sea bajo determinadas condiciones. Esa es la situación en la que nos encontramos después de las últimas elecciones y para evitar que se repitan, el partido ganador tendrá que llegar a un acuerdo con alguno de los perdedores. El PP y sobre todo Ciudadanos, han optado por hacer causa común con VOX; el PSOE, integrado en el grupo socialdemócrata europeo, para ellos es el amigo de los comunistas, de BILDU, de los filoetarras, y de los que quieren romper España. Con esas mimbres han levantado una barrera infranqueable. En cuanto a Podemos, un partido con vocación de servicio público pondría sobre la mesa las cuestiones que, bajo sus posiciones ideológicas, considere que son beneficiosas para la sociedad, contrastándolas con las del partido ganador, hasta llegar a un acuerdo, pero Pablo Iglesias está dispuesto a negociar, no tratando sobre temas relacionados con el interés público, sino imponiendo la presencia de podemitas en el Gobierno, quitándole al Presidente la competencia que le corresponde por Ley. Para evitar otras elecciones, Pedro Sánchez no tendrá más remedio que negociar la composición del Gobierno, pero sería lógico que, entre varios nombres propuestos por Iglesias, la última palabra fuera la suya.

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