Su propio afán

Franco reloaded

El antifranquismo vintage no sólo pone de actualidad a Franco, sino que desactiva al antifranquismo auténtico

Tengo la suerte de entrar a hablar un rato de libros en Días de verano, el magacín de los fines de semana de julio en Canal Sur Radio. Ana Carvajal y Fernando Pérez han abierto una ventana a la literatura en su programa. Un gustazo.

El domingo pasado recomendé la novela Tormenta de verano, de Juan García Hortelano. Es de 1961 y la razón para recomendarla está en su título. La intención es que todos los libros tengan alguna conexión con esta estación, en sus distintas maneras de disfrutarla. Hemos hablado del veraneo en la vieja casa familiar, del sacrificado turista, de las mejores lecturas para debajo de una sombrilla, etc. Tocaba un crimen de verano.

Aunque, en realidad, no fue tanto por el crimen, como porque la novela describe la vida en una urbanización más o menos de lujo, y ese es otro tipo de veraneo, con sus peculiaridades, que también merece sus cinco minutos de gloria radiofónica. Encima, la novela de García Hortelano tiene una de las mejores frases iniciales de la novelística universal: "En principio, lo peor fue que la muchacha, además de muerta, apareciese desnuda en la playa".

La obra es, además, una crítica cáustica a varios aspectos del régimen de Franco, como su hipocresía moral, su consumismo rampante o la diferencia de clases. La crítica de García Hortelano fue tan fina que, siendo afilada, pasó limpiamente la censura y hasta ganó luego el premio Formentor. De pronto, ya en directo en la radio, caí en la cuenta de que esa crítica hoy ha quedado desactivada. Tanto que, tal vez, la crítica a Franco que pasó la censura franquista no pasaría hoy la censura antifranquista.

Los grises que subraya García Hortelano parecerán al demagogo de hoy una apología del franquismo, en cuanto que se ve que la gente tenía su libertad, su prosperidad, su holgura moral, su escepticismo, su diversidad de opiniones y se hacían (¿demasiados?) pantanos. El favor al franquismo del neoantifranquismo me dejó en el aire, pasmado. Han desactivado las críticas más inteligentes.

Ya comenté aquí que, al pasarse todo el día hablando contra él y convertirlo en la bestia negra del Gobierno, se le revitalizaba en la memoria y se despierta la curiosidad de los más jóvenes, especialmente de aquellos a los que este Gobiernos chirría. Pero lo que he descubierto ahora sube la apuesta: con su reescritura de la historia se llevan también por delante, ¡cuidado!, al antifranquismo más auténtico.

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