HABRÁ GOBIERNO

Es posible que los políticos sepan poco de estas cuestiones de psicología conductual. Pero sí sus asesores

Decía Pablo Iglesias que Iván Redondo, el asesor del presidente, les había mostrado las salas en las que se iban a reunir cuando entraran en el Gabinete. No lo parece, pero es un detalle crucial para entender lo que está pasando.

En realidad, este jaleo para formar gobierno tiene poco que ver con el país, la economía o la política. Todo eso es tinta de calamar. Lo entenderemos mejor si lo vemos simplemente como una negociación, que responde a unos criterios psicológicos definidos. Los seres humanos en estas situaciones siempre procuramos no correr riesgos; preferimos no ganar antes que perder. Si a usted le ofrecen la posibilidad de ganar 15 mil euros y de perder 10 mil, a cara o cruz, ¿qué haría? Probablemente, si esa cantidad es importante para usted, decidiría no arriesgar. Es un mecanismo instalado en nuestro cerebro que garantiza nuestra supervivencia desde hace milenios.

Y ahora piénselo. ¿Qué gana Pedro Sánchez no llegando a un acuerdo con Podemos? Gobernar en solitario hasta enero, tener 10 diputados más. ¿Y qué puede perder? El Falcon, la Moncloa…, porque las elecciones, se quiera o no, las carga siempre el diablo. Así que, en su caso, usted ¿qué haría? Lo mismo que él. Estirar unas semanas más la felicidad de gobernar a solas y pactar en septiembre con Podemos.

Es posible que los políticos sepan poco de estas cuestiones de psicología conductual. Pero para sus asesores resultan elementales. La única forma de colocar a Podemos en una situación débil para negociar no es amenazándolos como viene haciendo el Gobierno. Ahora mismo, Podemos no tiene la misma presión psicológica, no sufren esa aversión a perder: no son ministros y si no se pacta simplemente se quedarían como estaban. El PSOE debe hacer justo lo contrario: ofrecerles ministerios, que vean los áticos a su disposición, los asesores que pueden contratar y que sientan a su paso las voces que susurran 'señor ministro, por aquí, señora ministra, si me permite'. Solo si esto se lo creen y lo ven en su mano, se sentarán a negociar con el mismo miedo a perder que Sánchez.

El asesor áulico hizo bien su trabajo al enseñarle a Iglesias esos salones en la Moncloa y mostrarle las glorias de palacio. Al fin y al cabo se limitaba a preparar el trampantojo, hecho de sueños, que siempre funciona y que por algo figura hasta en la letra de la Internacional: "Los nada de hoy todo han de ser".

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