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El medio y el ambiente

¡Grecia resucita!

No es la primera vez que se colocan sensores en los árboles para medir cómo usan el agua

Vaya por delante que defiendo a capa y espada la investigación tanto teórica, como fundamental y aplicada, y además, en cualquier rama del saber. Además, quiero señalar que me gusta lo sencillo; de hecho el nudo de corbata que me hago ni siquiera es el "medio Windsor", es el "cuatro en mano" que hasta yo hago y deshago en un santiamén: y la corbata no sufre retorcimientos vanos. Y en cuestiones de trabajo soy ferviente partidario de la famosa y sencilla navaja de Ockham atribuida al fraile franciscano del mismo nombre (†1349), según el cual: En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. No es un principio irrefutable, pero tiene bastante utilidad y casa con el dicho de "no matar moscas a cañonazos".

Este galimatías viene a cuento de que en agricultura, además de nuevas formas de nutrición que huyen de los abonos minerales y a cambio usan biofertilizantes, que benefician a todos y hasta sirven para que ahorren dinero los agricultores y mejoren sus tierras, se están usando programas informáticos, drones, satélites, sensores, y demás artilugios tecnológicos que normalmente se presentan con grandes alharacas y como solucionadores de la vida. Y en ese batiburrillo de informaciones ha pasado casi desapercibida una noticia de Investigación y Ciencia "sobre un equipo de investigadores griegos que transforman los limones en pequeñas «estaciones de radio» que transmiten a un móvil información sobre la humedad de los árboles.

No es la primera vez que se colocan sensores en los árboles para medir cómo usan el agua. La novedad radica en que «han creado una red inalámbrica entre plantas que transmite información consumiendo algunos microvatios y con un coste de unos pocos euros», explica el líder del proyecto, Aggelos Bletsas (Universidad de Creta). La red consta de: una estación de radio de FM, una antena conectada a un limón, un sensor de humedad en el fruto, un transistor y un receptor de FM. Todo ello permite que las plantas «les digan» a los agricultores si necesitan agua." «4 ó 5 sensores por hectárea son suficientes». Pero como cada uno cuesta unos 3 € y eso al amigo Bletsas le parece caro, está intentando llegar a 1 €. Dimakis, profesor de la U. de Texas, ha dicho que "el trabajo de Bletsas transforma la Internet de la agricultura" Me encanta que esto haya ocurrido. Me encanta que haya ocurrido en Grecia. Únicamente me preocupa, que no me atemoriza, que alguien o "alguienes" fagociten al amigo Bletsas. ¡Cambiar la vida. Transformar la sociedad! (París mayo 68): Una vez más, Grecia

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