Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Haciendo pandilla 'indepe'

Aquejado de los descubrimientos y las urgencias del corazón imberbe, tuve la oportunidad de conocer Milán hace una pila de años. El padre de la propulsora de aquel empeño era un empresario que fabricaba motores para la industria punta alemana: huelga cualquier otro comentario para calibrar el poderío no ya de su fábrica, sino del distrito industrialMilano, Torino e Dintorni (expresión que, por cierto, dio título a un entrañable disco del gran Lucio Dalla). La hija de aquel industrial, y causante de mis idas y venidas, es hoy votante de la Lega Nord (Liga Norte), partido que enarbola la bandera del independentismo de la Padania -el Norte- del Sur, Roma incluida: quieren romper, dicen, con los terroni, los subsidiados, los pobres que no pagan impuestos ni trabajan, los atrasados, la clase burócrata capitalina. Su difunto padre era hijo de siciliano. Desconozco si antes de su fallecimiento él ya también era votante de Umberto Bossi, fundador de la Lega.

Esta semana hemos sabido que el partido padanista reitera sus apoyos al independentismo catalán, y ha confirmado su participación institucional en el primer aniversario del referéndum por la independencia catalana del próximo primero de octubre. No se me rebote: ni el referéndum puede ser llamado así -lo sabe todo el que quiera saber-, ni la presencia de un eurodiputado llamado Bogherzio en los fastos supone un apoyo sin ambages entre indepes del Mediterráneo próspero. Como el primer ministro Salvini es señalado de forma general de xenófobo martillo pilón de inmigrantes, podríamos decir que entre xenófobos anda el juego. Mi percepción no es exactamente ésa, es más bien otra.

El pandanista lombardo, véneto o piamontés no es supremacista; en muchos casos es xenófobo con la inmigración que huye de la miseria, africana y/o musulmana. El catalán de la línea de Torra sí sufre subidones de superioridad continuos en estos días. Torra y sus seguidores sí lo son. Mientras que los catalanes independentistas visten de identidad, victimismo, reyes malos, velludos buenos y españoles con dientes podridos su credo, sus afines italianos del norte no recubren su reclamación básica de farfolla identitaria: son italianos, eso no lo ponen en duda, y son por ello prácticos aunque estetas por natura, y lo que quieren es manejar su dinero, que para eso, en este punto de la Historia, son los ricos. Sin más ollas en vinagre, repletas de vinagre. No olvidan que un 60% de la Padania tiene origen terrone. La superioridad racial es un rasgo que alimenta al independentismo catalán, no al italiano. No nos vengan con fraternidades en la desgracia. Ma quale disgrazia, cazzo!

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