Utopías posibles

Hagan el humor

El humor nos hace humanos, nos mantiene pegados a la tierra, a la realidad, a lo que somos

Todo el que ha viajado a África, el África real, profunda, la de las tribus que aún sobreviven fieles a sus costumbres, tradiciones y modo de vida, comenta que la fotografía triste que se nos vende, no se corresponde en absoluto con la realidad. Se trata de pueblos que, aunque carecen de lo más básico, practican a diario la alegría. Cantan, ríen, comparten lo poco que poseen, juegan, pasan tiempo juntos, son hospitalarios, tienen un gran sentido de comunidad y se divierten.

Algunas de las personas más serias, profesionales y competentes que conozco en el mundo de la educación, están a la vez entre las que más sonríen y cultivan el humor. A veces ácido, crítico, absurdo… otras veces practican el sanísimo ejercicio de reírse de sí mismos, ironizan, son capaces de sacarte una sonrisa incluso en las situaciones más adversas.

No parece casual que la palabra "humor" y "humano" tengan un tronco común: "humus" (tierra). El humor nos hace humanos, nos mantiene pegados a la tierra, a la realidad, a lo que somos. Este castillo de naipes que tenemos construido en nuestra vida cotidiana, este trajín de idas y venidas, problemas que muchas veces no lo son y relaciones basadas en mil reglas escritas y no escritas, es en realidad un montaje, un circo, un espectáculo que mañana mismo puede ser cancelado, o transformarse por completo. ¿Qué nos quedaría entonces salvo la capacidad de sonreír a quien tenemos a nuestro lado, la capacidad de abrazarnos con una mirada, de decir el mensaje "estoy aquí, soy como tú, te aprecio, te valoro, quiero compartir tiempo contigo" simplemente con una frase, un saludo, una palabra, algún sencillo comentario que nos haga reír o sonreír? "Humor" también se parece mucho a "amor". Suelo huir de las personas excesivamente serias, esas que no son capaces de devolverte una sonrisa o una mirada de cortesía, esas que permanecen impasibles cuando se les gasta una pequeña broma o se ironiza. Se les ha olvidado, o peor aún, quizá ni siquiera han aprendido, que esos pequeños gestos son los que nos igualan y nos convierten en humanos.

Galeano decía que dejásemos el pesimismo para tiempos mejores. David Sant, lo expresa del siguiente modo: "déjenme con mis locuras, bastante me ha jodido ya la realidad". Desde que ponemos un pie en el suelo por la mañana, hasta en el trabajo, la escuela, la familia… hagamos el humor todos los días, todas las veces que podamos.

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