República de las Letras

ESA IZQUIERDA COBARDE

Con los mimbres que tenemos, hace falta un impulso que sólo puede proceder de la izquierda del PSOE

Hablan los ultras de la derechita cobarde. Hay también una izquierda cobarde: el PSOE. Algunos se extrañan de que todavía considere a ese partido como de izquierdas, a pesar del papelón que le hicieron hacer personajes como Felipe y Guerra a partir de los 202 diputados de octubre del 82 y hasta el final del felipismo; a pesar del rescate a los bancos y no a las personas ni a las familias que hizo Zapatero -rescate, por cierto, que ha dado el Banco de España por perdido: más de 60000 millones de euros nos ha costado-; a pesar del susanismo andaluz, fracasado estrepitosamente, y a pesar, en definitiva, de su evolución última desde el socialismo de Surennes hasta esta socialdemocracia liberal capitalista en que ahora lo tienen sumido: al PSOE, 140 años después, no lo reconocería ni su padre, Pablo Iglesias Posse. Pero lo sigo considerando izquierda porque su trayectoria es reconducible y todavía puede ser útil a la clase trabajadora. Eso sí, hoy día, por lo que estamos viendo, es izquierda cobarde. Los socialistas han temido siempre las acusaciones de la derecha: aquello de si ladran es que cabalgamos, que dijo don Quijote, les ha sido siempre inasequible. Son también temerosos de la Iglesia: lo de toparse con ella -otra vez don Quijote-, ha sido un vade retro, Satanás, para los socialistas. Tienen miedo, así mismo, al Ibex 35, producto de su nula reforma del sistema productivo y de su escasa intervención en las estructuras capitalistas nacionales. Y más modernamente le temen también a Europa: qué dirá Europa si formamos gobierno con Podemos, dicen. Este nuevo Pablo Iglesias exigirá políticas sociales, que son gasto; políticas éticas y humanitarias en inmigración, exclusión social, desahucios, pensiones…; exigirá derogar la reforma laboral de Rajoy… Y todo eso podría elevar la deuda, lo que exigiría una subida de impuestos a los ricos y a los bancos. Pero Europa no admite otra cosa que la sumisión de España a los designios económicos del BCE y, por extensión, a Trump, y la derecha no tolera una reforma profunda del sistema fiscal. Puestas así las cosas, calificar todavía al PSOE como de izquierdas quizá pueda responder a que no pierdo la esperanza de que se sacuda esos temores estúpidos esta vez. Y sé también que, con los mimbres que tenemos, hace falta un impulso que sólo puede proceder de la izquierda del PSOE. Y a las derechas, que les den: siempre ladrarán.

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