Iguales por Ley

La ley reconoce específicamente el derecho de las personas con discapacidad en situación de dependencia

En estos días hemos conocido la trascendencia que está teniendo la nueva Ley de Discapacidad de Andalucía. Esta norma, que es ejemplo de las avanzadas políticas públicas que se realizan en nuestra comunidad, está mejorando la calidad de vida de más de 44.000 almerienses y sus familias. En el conjunto de Andalucía, la Ley beneficia a más de 720.000 personas, más del 61% de ellas, mujeres, lo que supone casi el 10% de la población.

Dotada con una memoria económica de 1.300 millones de euros, La Ley de los Derechos y la Atención a las Personas con Discapacidad en Andalucía incorpora la perspectiva de género y pone el énfasis en la capacitación, la autonomía, la independencia y el empoderamiento de las personas con otras capacidades, promoviendo la accesibilidad universal y previendo los apoyos individualizados que se pueden recibir cuando sean necesarios.

La accesibilidad, al igual que la cuestión de género y la inclusión, es tratada desde el Gobierno andaluz como un elemento transversal en las políticas públicas, de manera que no sólo se incluye en el ámbito de los servicios sociales, sino que pasa a estar presente en el resto de ámbitos, también fundamentales, como son la educación, el turismo, el deporte, los medios de comunicación o el empleo.

Precisamente en relación con el empleo, la nueva Ley busca la inserción laboral de todas las personas con capacidades diferentes, y lo hace a través de numerosas iniciativas, como se puso de manifiesto en el seminario que se celebró en Almería hace algunos meses sobre la trascendencia socioeconómica de los centros especiales de empleo de iniciativa social, con motivo del 30 aniversario del Centro de Empleo de Verdiblanca.

La ley reconoce específicamente el derecho de las personas con discapacidad en situación de dependencia a la asistencia personal para llevar una vida independiente. Por ello, entre otras actuaciones, obliga a impulsar viviendas tuteladas o compartidas para la promoción de la autonomía personal, así como cualquier otro tipo de apoyo a la vida independiente.

El derecho a la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la accesibilidad universal de las personas con discapacidad son derechos conquistados que se blindan en esta norma, que rompe con lo que se entendía por discapacidad hasta ahora y favorece que el entorno nos haga iguales a todos.

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