El medio y el ambiente

In Crescendo

¡Así que dénnos alegrías rebajando la deuda!, ya que al final la pagaremos los ciudadanos

Según mis hijos la frase que más caracteriza a los que tenemos mucha juventud acumulada, es esa de: "pues cuando yo era joven, todo esto eran huertas". Pues bien, cuando existían las huertas y no había ni páginas salmón, ni periódicos salmón y ni siquiera había salmón, porque el salmón solo existía en las tiendas caras de Madrid, los periódicos solamente tenían, más que papel blanco, papel gris, y tinta: ¡no me veas!. Te ponían las manos negras. Pero eso no era problema para que nuestras madres nos envolvieran el bocadillo del recreo en una hoja de periódico. A lo mejor ésa es la razón por la que nos gustan los periódicos a quienes tenemos juventud acumulada.

Bueno, pues desde entonces he oído a doctos en cuestiones de dinero hablar de: "gestionar las puntas de tesorería", "dinero ocioso", "capacidad de endeudamiento", así como "obligación de usarla", "empresa saneada", "los intereses nos comen", "endeudamiento a corto / largo plazo". "Simultáneamente y a la vez" que decía un compañero mío y a pesar de ello amigo, también he escuchado: "la deuda pública nos come", "no sé cuándo va a pagar esto el Estado", "esto no lo pagan ni nuestros nietos".

Cuando ya todos éramos doctos en economía y firmaron lo de Maastricht, y tomó fuerza la globalización, se hablaba menos de la Trilateral y del Club de Roma, y emergió el Foro de Davos. Bien pues en este escenario es donde las deudas públicas han alcanzado cifras antes no vistas.

Ahora nos trasladamos a las empresas, antes llamadas negocios o comercios, y si una empresa cada vez debe más, sin aumentar significativamente sus ingresos, digo yo que el banco al que le pida algo le va a decir que "por aquí de va a Madrid". Ahora bien, como se supone que los países no hacen ni concursos de acreedores, ni suspensiones de pago, ni dejan loros, lo cierto es que los mandamases del mundo mundial antes manejaban un dinero que no era suyo, pero tiene dueño: el dinero público, que era lo que ingresaba y gastaba el Estado, pero ahora en el mundo se maneja otra masa ingente de dinero que no sólo no es suyo, es que ni siquiera es del Estado. Luego digo yo que la economía pública, la de los "jayares" públicos está sobredimensionada, ya que los gobiernos están manejando el dinero real que ingresa el Estado, más el crédito que deben, o sea: la deuda pública, que además es molto vivace y varía in crescendo. Pero no alegre, desgraciadamente. ¡Así que dénnos alegrías rebajando la deuda!, ya que al final la pagaremos los ciudadanos.

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