DIARIO DE ALMERÍA En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

(In)coherencias

Si el liberalismo no es una solución humana en tiempos de crisis, ¿por qué vamos a permitir que se enseñoree en tiempos de bonanza?

Las catástrofes son las que hacen replantearnos muchas cosas. Quizá es un replanteo inconsciente cuya consecuencia es que aparquemos (tal vez por el momento) convicciones mantenidas previamente. Y entonces desembocamos en una flagrante incoherencia. Veamos. Fue comenzar a rondar por nuestros pagos el problema del coronavirus y sus consecuencias en el ámbito económico y empezar las cuitas y las "madres mías". Desde las pymes a la cultura, desde los grandes empresarios turísticos a los sindicatos pasando por los autónomos, todos empezaron a poner sobre el tapete las grandes pérdidas que se van a producir, que de hecho se están produciendo, por el cese de sus actividades. Todos hablan de cientos, de miles de millones. Ante lo inevitable, en seguida vienen las preguntas: ¿y qué va a pasar con nosotros? ¿quién nos va a ayudar? ¿quién nos va a proteger? Y todas las miradas se dirigen en la misma dirección: hacia el Estado. Una súplica tantas y tantas veces resulta denostada por recurrir a "papá Estado". Personalmente creo que miran en la dirección correcta. Concibo al Estado como una entidad global que tiene como objetivo no dejarnos nunca en la estacada. Al menos por ahora parece que el estado está respondiendo. O sea, ha aparecido santa Bárbara tras la tronada. Ahora bien, parece que algunas ideologías sostienen que, si no truena, santa Bárbara debe mantenerse al margen. Y aquí la gran incoherencia. Porque a no ser que piensen como ese "gran economista" que fue dictador en España durante cuatro décadas, que todo es cuestión de poner a funcionar la máquina de hacer billetes, ¿de dónde vendrán los medios para hacer frente a tantas necesidades? Lo primero que se les ocurre siempre es pedir la rebaja de impuestos (que sabemos a quien beneficia) dejando sin recursos al Estado; y luego pedir que venga en su auxilio. Si llevamos estas tesis liberalistas a sus últimas consecuencias tendríamos que ver cuál sería su receta para salir de esta crisis. Si es su famoso recurso al "mercado", me temo que dejarían correr las cosas al estilo Boris Johnson (al menos el de hace unos días), dejando caer (morir) a los más débiles, y esperar que los fuertes, los que hayan tenido medios por su cuenta, sobrevivan. El monte Taijeto de Esparta parecería una solución amable. Por tanto, si el liberalismo no es una solución humana en tiempos de crisis, ¿por qué vamos a permitir que se enseñoree en tiempos de bonanza?

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