El callejón del gato

Independentistas en madrid

Se unió a la manifestación pidiendo la libertad de sus compatriotas presos, pero desde Bruselas

El pasado sábado se manifestaron los independentistas catalanes en Madrid sin ningún problema. En cuanto al número de manifestantes, como siempre suele suceder, las cifras no coinciden. Es habitual que el recuento de los convocantes supere al que verifican las fuerzas del orden, pero nunca como en este caso la distancia ha sido tan kilométrica, 18.000 según las fuerzas del orden y 120.000 para los independentistas. Suponiendo que los primeros se quedasen cortos, pongamos que fueran 20.000. Sobre los 100.000 añadidos por los independentistas, no digo que mientan sino que son alucinaciones que produce la euforia. En cualquiera de los casos, La marcha se ha desarrollado en el corazón de la capital de España, entre la estación de Atocha hasta la plaza de Cibeles con absoluta libertad. Han coreado frases criticando el juicio del "proces", pidiendo la autodeterminación, el derecho a decidir y otras expresiones con tintes independentistas, sin que nadie les haya puesto mordaza. También hubo gritos de exaltación para los dos presidentes, el presente y el ausente. Cuando llegó Quim Torra a la cabecera de la manifestación fue recibido con gritos de "president, president", pero minutos después también fue vitoreado con el grito de "president, president" Carles Puigdemont, que tuvo la precaución de no acudir a la cita. Tanto el uno como el otro son conscientes de su situación y actúan en consecuencia. Quim Torra sabe que vive en un país en democracia donde hay libertad de expresión y que el derecho a manifestarse está recogido en la Constitución. Por eso precisamente ha convocado a sus huestes y se ha personado en Madrid con la certeza de que no corre el menor riesgo porque en España no hay presos políticos. Desde que ocupó la presidencia de la Generalitat larga cuanto quiere pero mide muy bien cada paso que da y no se extralimita en el ejercicio de sus funciones. En cuanto al otro "president", Carles Puigdemont, sabe que es un prófugo de la justicia española. Estuvo a punto de dimitir porque temía que declarar la independencia por su cuenta le trajera malas consecuencias, pero se dejó llevar por las presiones de la CUP y declaró la independencia de Cataluña incurriendo en presuntos delitos que pudieran ser de rebelión o sedición, según se mire. Visto lo cual se dio a la fuga y se cuida muy bien de no poner los pies en España. Se unió a la manifestación pidiendo la libertad de sus compatriotas presos, pero desde Bruselas.

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