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Inducción informativa

La información detallada de crímenes horrendos, o su divulgación más escabrosa, puede inducir la reiteración

El derecho a la información, en perspectiva amplia, y la transparencia pública, más propia de ámbitos administrativos, pueden tener límites, aunque ciertos maximalismos -no hay término medio entre el todo y la nada- sean contrarios a ponderación alguna. El triple asesinato de miembros de una familia y el de una madre en otro caso, muy cercanos en el tiempo y ante la presencia y contemplación aterrorizadas de los hijos menores, que hubieron incluso de avisar a los servicios de emergencia, así como la reiteración de violaciones masivas cometidas por manadas o piaras de salvajes depravados, son muestra de una concatenación que puede tenerse como efecto de una desgraciada e infausta coincidencia en poco tiempo o, por lo que aquí interesa, como resultado de una atracción perversa, de una inducción malsana cuando la información pormenorizada, que acapara grandes audiencias en espacios informativos y otros programas escabrosos, excita la maldad asesina de quienes toman ejemplo de modos de proceder para repetirlos en otros crímenes horrendos.

Los psicólogos, además de los psiquiatras y de los conocedores de los comportamientos humanos, encontrarán razones de estas conductas de imitación, pero tal vez debiera considerarse si la exposición informativa, de algún modo, activa disposiciones que están latentes en quienes con ello encuentran acicate. Que los sucesos sean de interés general explica el espacio privilegiado que dedican a ellos los medios de comunicación, pero la inducción va bastante más allá de la curiosidad o del espanto porque pretende, entre otras cosas, o como efecto secundario, acabar en eso que se dice, con notoria ambigüedad, improcedencia o contradictorio merecimiento, "protagonismo mediático".

Tiene que ver con esta propensión malsana el efecto bumerán de las campañas preventivas, precisamente con una detallada información que acaba propiciando, más que inhibiendo, las prácticas o hábitos que se pretendían corregir o atenuar; incluso cuando la prevención adopta formas agresivas o muy explícitas. Restringir o limitar la información suele asociarse a medidas propias de regímenes políticos autoritarios y a merma de libertades, pero acaso ciertos códigos, alguna deontología, resultara necesaria ante una presumible inducción informativa que conduce a la imitación.

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