Todos somos Samuel

Es fundamental que la sociedad se articule alrededor de la información, la formación y la educación pro-derechos humanos

La muerte de Samuel sólo es la punta del iceberg de un mal social que se está gestando en la sociedad civil en los últimos tiempos. Arrebatar la vida a una persona por su sexo, su condición u orientación sexual es y siempre será deleznable. El mero hecho de hacerlo, ya es inconcebible.

Todos somos Samuel. Porque los próximos podemos ser nosotros, nosotras o alguien muy cercano a quien apreciamos. En este último tiempo, hemos asistido a una oleada bien organizada de odio LGTBIFÓBICO por casi todos los sectores sociales, y que, en estos últimos meses, ha aumentado de forma exponencial. La misma animadversión que también ha estado en las recientes agresiones de Terrasa, Madrid o Sevilla, y que se suman a los actos de vandalismo de Jerez y Torremolinos.

La legitimación del discurso del odio, así como la normalización de la burla y la mofa sobre las personas de los diferentes colectivos, alimentan el rechazo, la marginación, las agresiones y, por ende, las acciones coercitivas hacia la vida de personas que, le guste a quien le guste, existen, existirán y serán defendidas y protegidas por aquellos que tienen y tenemos un compromiso real con la igualdad, la justicia y los derechos humanos. No hay marcha atrás. Que no le quepa la menor duda a nadie.

La apología del odio debe ser extirpada de la sociedad. Sea cual sea el modo que adopte, en todas sus formas o fondos. Y la sociedad civil debe ser consciente que debe atajar este tipo de movimientos y manifestaciones sociales que nos avocan a tiempos cercanos y oscuros de la Historia y que nos adentran en una crisis social e ideológica que puede acabar con rupturas o enfrentamientos sociales.

Es fundamental que la sociedad se articule alrededor de la información, la formación y la educación pro-derechos humanos, que debe ser la guía moral y ética de la sociedad. Derechos que son inherentes a toda persona y deben ser defendidos y blindados sin ninguna clase de distinción. Todos somos Samuel y queremos que nuestros hijos y nuestras hijas puedan vivir con la certeza que todos aquellos que conformamos la sociedad civil abogamos por un Estado social, democrático y de derecho donde cualquier persona pueda definir su sexo, su género, su identidad y su orientación sexual con todas las garantías legales y jurídicas del Estado que defenderá sus derechos y libertades.

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