Miércoles, Ceniza, Cuaresma

Al igual que la Navidad, la Cuaresma y la Semana Santa forman parte de nuestro patrimonio cultural

Nos acercamos a las vísperas de la Semana Santa con la celebración, el día 26 de febrero, del Miércoles de Ceniza, comienzo para la Iglesia Católica del periodo litúrgico de la Cuaresma y, tras el mismo, la Pasión, Muerte y Resurrección del Hijo del Dios e Hijo del Hombre, Jesús de Nazaret. Al igual que la Navidad, la Cuaresma y la Semana Santa forman parte de nuestro patrimonio cultural, es como el perfil fundamental del ser histórico, de la identidad espiritual de cada ciudad. Una fiesta donde estalla en toda su plenitud el alma, no concibiéndose la misma sin el primer valor que tenemos los cofrades, la siempre conservación de la tradición, por ser la razón que confiere al municipalismo tanto mayor firmeza y robustez cuanto más hondura en los sentires de pueblo de Dios. El primer pregón sería la presencia el Miércoles de Ceniza en la iglesia parroquial de cada nazarena asociación pía para que el sacerdote imponga con ceniza en la frente la señal de la santa cruz y manifieste: "polvo eres y en polvo te convertirás" o "conviértete y cree en el Evangelio". Esta ceniza eclesial colocada con unción sacramental, producida de la quema de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior, es el mejor recordatorio para indicarnos que la vida es temporal y que nuestra auténtica y verdadera vida no es esta, sino que se encuentra en la eternidad del Cielo. Es muy significativo, porque es la fe que nos inculcaron nuestros padres, nuestros familiares, nuestros educadores académicos y formadores religiosos, es que Jesús volvió de la muerte, venciéndola, resucitando, y no podemos obviar el sacrificio que hizo Jesús en la Cruz por todos nosotros, por todos, sin excepción, y que solo con la perfección espiritual podremos alcanzar la santidad junto a Él en la Gloria de la Resurrección. Por ello, las cofradías penitenciales tienen durante este tiempo pasional un protagonismo esencial de apostolado, que culmina en sus Estaciones de Penitencia, una misión popular y pastoral con sus previos actos religiosos, septenarios, quinarios, triduos..., con sus comuniones fervorosas y sus devocionales protestaciones de fe, que junto a las obras de misericordia derivadas del ayuno y la abstinencia, coadyuvan a que nuestra vida individual, familiar y social tenga una raiz espiritual renovadamente más cristiana. Todos aquellos demócratas cristianos activos en política, que se acerquen y pretendan un alejamiento de lo esencial de la Cuaresma y de la Semana Santa, de su belleza espiritual y verdaderos valores que la sustentan, incurrirán con premeditación y alevosía pecadora es una deformación falsa del Misterio de la Fe. Paz y Bien.

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