Migrantes y "menas"

¿Por qué migrantes está sustituyendo, en bastantes declaraciones y escritos, a inmigrantes?

No falto de razones, Juan Ramón Jiménez pedía a la intelijencia -con su jota heterodoxa- el nombre exacto -"¡Intelijencia, dame / el nombre exacto de las cosas!"- y compartido de las cosas -"¡Intelijencia, dame / el nombre exacto, y tuyo, / y suyo, y mío, de las cosas!". Viene al caso recordarlo porque la palabra "migrantes" está utilizándose para denominar a los que, generalmente, se han considerado "inmigrantes". Aunque, como tantas otras cosas, pueda ponerse en cuestión la autoridad del Diccionario de la lengua española, las acepciones son clarificadoras. Emigrantes son, entonces, las personas que abandonan su propio país para establecerse en otro extranjero, aunque también puede denominarse así a quienes lo hacen dentro de su propio país, buscando mejores medios de vida, como claras muestras hay de ello en el nuestro. Tienen condición de inmigrantes los que llegan a un país extranjero para radicarse en él o, asimismo, quienes se instalan en un lugar distinto de donde vivían dentro del propio país, a fin, como se ha dicho, de mejorar sus condiciones de vida. Mientras que el término "migrantes" caracteriza, de modo general, a todos lo que se trasladan desde el lugar en que habitan a otro diferente. Luego, ¿por qué migrantes está sustituyendo, en bastantes declaraciones y escritos, a inmigrantes? Si bien no es impropio, tener por migrantes a los inmigrantes puede ser una manera de atenuar las circunstancias por las que esas personas se trasladan y el destino en que se concentran. Razón distinta es la de los refugiados que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ven obligados a buscar asilo fuera de su país. No debe olvidarse, por otra parte, un acrónimo, MENA (Menores Extranjeros No Acompañados) -que puede acabar lexicalizado: "mena"-, referido a los menores que llegan solos y necesitan una especial acogida y protección. Economía del lenguaje o eufemismo, el uso de "mena" también se advierte con frecuencia. Las palabras importan, claro está, pero tanto o más las razones por que se dispensa un trato u otro a los inmigrantes; se les recibe, de forma extraordinaria, con tribunas de prensa o, de modo habitual, con la abnegada y anónima labor de los cuerpos de seguridad y de las ONG; o cuesta llegar a acuerdos, en las conferencias sectoriales, para compartir la atención y el cuidado de los "menas". Y con la xenofobia, la supremacía y el fascismo también interesaría el nombre exacto, y duradero, de las cosas.

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