Decíamos la semana pasada que la pluralidad que distinguía a las izquierdas, no escapaba al conflicto entre ellas, ni cabe hablar de una unidad de fondo, más bien de distintas posiciones análogas, que en sí mismas ofrecen vertientes diferentes. A tales efectos, me refiero al comentario de Pablo Iglesias, comparando la fuga del expresidente de la Generalidad Calos Puigdemont con los exiliados de la guerra incivil, sin tener en cuenta las consecuencias de semejante contraste y olvidando que es un prófugo de la justicia española, nunca más lejos de la realidad; a título póstumo, el presidente del gobierno y la vicepresidenta Carmen Calvo, le dedico unas palabras, afirmando: "España es una gran democracia, y como tal se puede salir de aquí, pero no exiliarte". Estos y algunos más son los desencuentros del señor Iglesias con sus colegas; no hay más que oír la entrevista de Alsina en Onda Cero al ministro Escrivá, donde manifestaba su enfado y donde salieron a relucir las palabras del señor Iglesias, que presumía de haber derrotado a Escriba en materia de pensiones, afirmando que la reforma presentada por el ministro era inaceptable, y asi de esta manera se lo trasmitió a Pedro Sánchez; si analizamos todo esto, el señor Iglesias utiliza la izquierda dando un giro hacia sus propias coordenadas, como si se tratara de un mito, incorporado a su propia ideología, que no es visible como tal, ya que la izquierda en ese caso, significa la unidad ficticia, inexistente, huérfana y como tal mítica; pero este procedimiento que atribuimos a quien utilizan la izquierda en singular para convencer sobre la verdadera unidad real, envolvente de todas las izquierdas, pero lo que él no imagina es que construye su propia estrategia ideológica, que está basada en su propio proceder verbal, que por cierto compagina con formaciones políticas independentistas y hasta incluso con el partido que está en el gobierno; pero quienes se enfrentan a sus adversarios políticos y viceversa, no siembran más que el desconcierto, en lugar de un pacto electoral de convivencia y de consenso; donde se pueda decir que somos la izquierda, y por eso nos hemos coaligado, en lugar de decir; porque nos hemos coaligado, utilizamos el termino izquierda. Pero creo que a día de hoy, siglo veintiuno, no solo padecemos estas incógnitas políticas; es muy llamativo lo que ha pasado en Estados Unidos, de lo que deduzco que la sociedad está moviéndose, lo que no se, hacia donde es.

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