Libertad Quijotesca

Negativo no concluyente

La realidad que vivimos no está para pirotecnias de propaganda. Gestionar bien no requiere de mentiras adoctrinantes

En la mitología griega, Hermes es el mensajero de los dioses y valedor de las fronteras. Por su gran elocuencia también era el protector de los ladrones y los mentirosos. En el Olimpo del poder de España no nos podía faltar un Hermes. Queridos lectores; resulta que es el responsable de la institución más importante encargada de velar por la transparencia informativa de la gestión del ejecutivo. Depende directamente de la Presidencia del Gobierno y pragmáticamente del Portavoz del Gobierno. Hermes de la Moncloa ha creado un concepto, en relación al test por coronavirus realizado a la vicepresidenta comisaria del feminismo, que se ciñe estrictamente a esa censura letal del siglo XXI conocida como lo políticamente correcto: negativo no concluyente. Fascinantemente trágico como nos infravaloran y faltan al respeto a los ciudadanos. A medida que van pasando estos terribles días, lo que podemos concluir categóricamente es que los ciudadanos españoles no somos vasallos de nada ni de nadie. Ante la tragedia infinita que vivimos, resulta insufrible que se preocupen por tratarnos como menores de edad, o lo que es peor, como ignorantes fáciles de pastorear. Han cerrado el Congreso de los Diputados, sede de nuestra Soberanía Nacional junto con el Senado, y responsable de controlar al Poder Ejecutivo. Han convertido la cadena decana de televisión pública, en un instrumento de grosera propaganda color hematoma traumático por alfabetismo funcional, manipulada por el vicepresidente Yago. Como calificar las ruedas de prensa del presidente Otelo, al más puro estilo de Aló Presidente, con guionistas del binomio La Habana-Caracas. Propaganda y más propaganda inepta y perniciosa. España es una democracia señores, con una Constitución que nos ampara y nos hace iguales ante la Ley a todos los ciudadanos. También nos protege en las peores situaciones, como la que vivimos ahora mismo con esta pandemia brutal. El deber de las instituciones, del poder que nos gobierna, es gestionar de la mejor manera posible los medios para proteger a los españoles, y ser responsables de nuestra contribución a defendernos de la enfermedad en el mundo. Saber la verdad es vital, el respeto a la verdad es el respeto al conocimiento y a la libertad, para poder enfrentarnos a las catástrofes con los pertrechos y la coherencia más que necesarios. Nos va la vida, el presente, en ello.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios