El callejón del gato

Pablo Iglesias en Campaña

Lo último que harían Iglesias y Montero sería abandonar los sillones que ocupan en el Consejo de Ministros

La última sentencia de Pablo Iglesias ha sido que "no hay una situación de plena normalidad política y democrática en España cuando los líderes de los partidos que gobiernan en Cataluña están uno en la cárcel y el otro en Bruselas". Lo que significa, a mi modesto parecer, que en una democracia no se pueden someter a juicio y condenar a líderes políticos que se pasan la Constitución por el forro. Ante las críticas que han proliferado condenando sus palabras, ha persistido en la falta de democracia que padece el Estado donde ocupa el cargo de vicepresidente. Si nos tomásemos en serio el discurso de Pablo Iglesias podríamos pensar que el gobierno de coalición tiene los días contados, porque lo lógico sería que un demócrata convencido no participe en el mantenimiento de un régimen que no es democrático. Pero no hay peligro de que ocurra tal cosa. Si ponemos en un plato de la balanza la pureza democrática de la que hace gala, y en el otro una vicepresidencia del gobierno y un ministerio, ocupados por los dos dirigentes podemitas que forman pareja, no es necesario que exponga hacia qué lado se inclinaría. Desde que se instaló la democracia en España siempre ha habido un partido a la izquierda del PSOE, cuyo comportamiento puede consistir en hacer una pinza con la derecha, o conformarse con ejercer un papel secundario cuando sus votos sean necesarios para formar un gobierno de izquierda. Pablo Iglesias tiene muy claro que la segunda opción le resulta más provechosa. Lo último que harían Pablo Iglesias e Irene Montero sería abandonar los sillones que ocupan en el Consejo de Ministros. La situación del gobierno que preside Pedro Sánchez es como la del sujeto que padece una enfermedad llevadera. No hay tratamiento para erradicarla, pero la vida no corre peligro. Habrá ocasiones en que la enfermedad se manifieste y produzca cierto malestar, pero sin mayores consecuencias. No creo que me equivoque si digo que el gobierno de coalición acabará la legislatura. En esta ocasión, lo dicho por Pablo Iglesias, cuestionando la democracia en España, se atiene a los cánones de una de las variantes que han participado en las elecciones catalanas. En Común Podem es una coalición de partidos que no se declaran nacionalistas, pero defienden la inocencia de los separatistas catalanes que cumplen condena por delito de sedición. Con su discurso indulgente Iglesias ha colaborado para que En Comun Podem haya conseguido mantener sus 8 escaños.

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