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Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Perder el tiempo

Albert Rivera se montó un publirreportaje gratis total para informar de que tiene trabajo, miren qué bien

A veces nos empeñamos en hacerles perder miserablemente el tiempo. Sí, nosotros los periodistas atendiendo convocatorias sin sentido y elevando a la categoría de noticia lo que no lo es por muchas vueltas que se le dé. Lo pensaba el otro día viendo el revuelo de micrófonos de emisoras de radio y cámaras de televisión -los periódicos en esta ocasión hemos sido mucho más comedidos, será que cuesta más engañarnos- que se montó en torno a la comparecencia de Albert Rivera para informar de que tiene trabajo, miren qué bien. Al líder que hundió a Ciudadanos le montaron, o se montó, un publirreportaje gratis total a mayor gloria del despacho de abogados que a partir de ahora le pagará un, suponemos que suculento, sueldo por ser en la práctica su relaciones públicas. Rivera lo más interesante que dijo en la multitudinaria comparecencia es que en su horizonte próximo tiene el reto apasionante de cambiarle los pañales al retoño que va a tener con Malú. Pero qué más da: ahí había decenas de informadores dispuestos a establecer cuantas conexiones en directo fuera posibles en los magazines de la mañana y a llenar luego minutos en los telediarios del mediodía. Así nos luce el pelo.

De su futuro trabajo de abogado bien poco podría decir y de la situación de su partido mejor que permaneciera callado después de haberlo dejado a las puertas de la muerte o, en el mejor de los casos, de la absorción por parte del PP con Inés Arrimadas dentro. Ya se verá. Pero la comparecencia de Rivera sí ha sido oportuna para una cosa: recordarnos una vez más que fue él con su obstinación suicida el que impidió que tras las elecciones de abril del año pasado se formara en España una mayoría de centroizquierda que hubiera podido gobernar con comodidad y que hubiera impedido la coalición que ahora empieza a mostrar parte de su potencial.

Después de haber dejado su partido reducido a la mínima expresión, haber llevado en volandas a Podemos al Consejo de Ministros y haber hecho a los separatistas catalanes imprescindibles para que pueda haber unos Presupuestos, la verdad es que lo que diga Rivera poco o nada puede sorprender. Y que haya optado por callarse, o casi, sobre el futuro de los harapos de Ciudadanos hay que agradecérselo. Sí nos quedamos sin saber si después de lo que ha hecho por ellos espera que el matrimonio Iglesias-Montero le regale, cuando nazca su niño, la Maxicosi para pasearlo y la Thermomix para hacerle las papillas. Sería lo mínimo.

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