Utopías posibles

¿Podemos mejorar la competitividad?

En esta tribuna intento comentar aspectos de la realidad internacional que amplíen la visión que normalmente tenemos del mundo en el que vivimos y así salir del círculo más próximo en el que por muchas razones solemos instalarnos. Creo que es una forma de conocer más el mundo que nos rodea y entender mejor muchas circunstancias que nos afectan.

Pero hay otro nivel, el de nuestras empresas, sobre todo las que tienen una dimensión internacional que, además de la situación de los países o zonas geográficas en las que operan, necesitan conocer también cómo evolucionan sus mercados y la competencia, porque van a influir de forma importante en su futuro.

Utilicemos como ejemplo el sector hortofrutícola, tan importante y arraigado en nuestra provincia, cuyas señas de identidad son su calidad, innovación, eficiencia y el trabajo bien hecho durante mucho tiempo por muchos de sus profesionales: esa es su tarjeta de presentación.

Dejando a un lado la situación internacional que pueda afectar a cada caso concreto y que debe ser objeto de un seguimiento continuado, podríamos pensar que con un buen producto y buenos mercados a los que se están distribuyendo debería ser suficiente, pero los expertos saben que no lo es, porque hay un factor que también interviene que es la competencia, que en el caso hortofrutícola es cada vez más agresiva y copa mayores cuotas de mercado.

La competencia tiene una influencia muy importante y hace que no sea suficiente innovar constantemente, luchar por cada contrato y buscar continuamente nuevos mercados para ampliar las ventas o para sustituir los que empiezan a declinar.

Hablando de la Inteligencia como producto, los países tradicionalmente se han apoyado en unos Servicios de Inteligencia para su seguridad y para la defensa de sus intereses y esa experiencia y muchos de los procedimientos que utilizan se están aplicando desde hace tiempo al mundo de la empresa, sumando este producto al resto de actividades que realizan.

Su aplicación a la mejora de la competitividad se traduce en un mejor conocimiento de la competencia directa mediante la utilización de la Inteligencia Competitiva como producto; es decir, obtención de la máxima información posible y su posterior análisis para obtener una ventaja competitiva.

Estoy seguro de que la mayoría de nuestras empresas hacen algo parecido, pero no lo estoy tanto de que lo hagan de una forma especializada, estructurada y sistemática, dentro de un proceso que incluya la definición de objetivos, una planificación y la obtención de la información necesaria y su posterior análisis para que sirva para la toma de las mejores decisiones. Eso es lo que de verdad proporciona una ventaja competitiva y muchos de nuestros competidores lo llevan haciendo mucho tiempo.

Dentro de la Inteligencia aplicada al mundo de la empresa, hay un nivel que corresponde al Estado, sea a nivel nacional o autonómico, que se denomina Inteligencia Económica. La otra dimensión, la Inteligencia Competitiva, es lo que pueden hacer las empresas por sí mismas. Lo mejor es la suma de esfuerzos dentro de una estrategia común, pero las empresas tienen, en mi opinión, un margen de actuación amplio que podría sumarse a la innovación y a la efectividad de su trabajo que es muy grande: hacer del uso de la información una ventaja competitiva.

Muchas empresas están incorporando equipos de Inteligencia Competitiva, en otros casos son las agrupaciones empresariales, cooperativas o empresas especializadas las que llevan a cabo este trabajo para satisfacer las necesidades de sus asociados; cualquier formato es válido si da respuesta a las necesidades que se planteen. No hacen falta grandes equipos; un reducido grupo de personas especializadas pueden cubrir un espectro amplio de objetivos.

Esta línea de trabajo se puede aplicar a distintos objetivos dependiendo de la actividad de la empresa. Se puede utilizar para la búsqueda de nuevos mercados, el mantenimiento de los que ya se tienen, la elección de socios locales y, sobre todo, en un mejor conocimiento de la competencia. Hoy en día, apostar por la

Inteligencia Competitiva es sumar un factor que puede ser de gran ayuda en la toma de decisiones.

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