Preludios de Semana Santa

Debemos de considerar con buen criterio pastoral las exhortaciones realizadas por Monseñor González Montes

En octubre de 2020, en Córdoba con las medidas preventivas recomendadas por las autoridades sanitarias para la prevención de la enfermedad de la Covid -19, se llevó a cabo de forma presencial, la CXLVI asamblea de obispos del sur de España, que comprende las diócesis de Sevilla, Granada, Almería, Cádiz y Ceuta, Córdoba, Guadix, Huelva, Jaén, Málaga y Asidonia-Jerez.

Entre las recomendaciones adoptadas en relación con el catolicismo popular se determinó invitar a las cofradías y hermandades, que en comunión con los pastores, fomentasen el culto a sus sagrados titulares -respetando la normativa sanitaria-, y continuasen los procesos formativos de sus miembros y la caridad con los necesitados, y evitasen «sucedáneos» de la verdadera piedad que brota de la celebración del Misterio cristiano.

En este sentido, debemos de considerar con buen criterio pastoral, las exhortaciones realizadas por Monseñor González Montes y por el propio Delegado Episcopal José María Sánchez, en el sentido de celebrar los cultos de las Cofradías durante esta Cuaresma en el interior de las sedes canónicas con el máximo rigor sanitario, pero también, atendiendo a las circunstancias, con la mayor austeridad y sobriedad propia de unos momentos dramáticos para las familias, que están atravesando, no solo el punzante dolor humano ante el fallecimiento de sus seres queridos, sino la precariedad y carestía social a la que se han visto abocadas miles de personas como consecuencia de las restricciones comerciales de los estados de alarma.

Lo esencial en estos tiempos de elevadas tribulaciones de toda índole, no lo tenemos nada fácil, es saber que la misión de las cofradías, como la propia Agrupación acordó recientemente, es hacer que nuestra piedad popular no pierda el verdadero sentido religioso que tiene, un sentimiento noble y generoso de miles de cofrades, que requiere de sus gestores el mantener viva su esencia espiritual y religiosa desde la propia comunión eclesial, y no reducir en el corazón de los creyentes la Cuaresma y la Semana Santa a su sola dimensión artística.

Ante un mundo de materialismo globalizado, esta Cuaresma debe tener como objetivo explicar la verdadera esencia de nuestra Semana Santa, calando en su hondo significado espiritual, para mostrarlo a la sociedad como prueba patente que las Cofradías nacieron, persisten y persistirán, bajo el impulso creador de la fe, última y más sublime expresión del espíritu. Qué Dios nos bendiga.

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