Estamos decepcionados ante la marcha atrás del prior de la Abadía benedictina de Cuelgamuros, el Valle de los Caídos para el franquismo. Cuando ya nos frotábamos las manos ante el espectáculo de un humilde clérigo enfrentándose valerosamente a las fuerzas del ateísmo avasallador, va y se raja. Ahora dice que no va a oponer "resistencia física" al traslado de los restos de Franco. ¿Qué tipo de resistencia física tendría pensado oponer? Lo más adecuado sería salir con el hisopo a exorcizar, es decir, a expulsar los demonios del cuerpo, en este caso de los cuerpos de seguridad del Estado, de los cuerpos jurídicos, de los cuerpos legislativos (¡hasta el PP votó a favor de sacar a Franco!) y de los cuerpos gubernamentales, una pandilla de rojos ateos y masones; y puede que incluso alguno sea judío, el círculo perfecto de los enemigos de España, según su admirado caudillo. En cualquier caso, cuerpos evidentemente colonizados por Satán. Como puede que este sistema no funcionara, el siguiente paso de la "resistencia física" sería la resistencia armada, cosa que creemos altamente improbable. Así que sólo nos queda pensar en que planeara encadenarse para impedir el acceso de los profanadores de tumbas. Pero, nada, ha reculado y adiós al espectáculo mediático. Con lo bien que hubiera quedado en la tele y en las fotos la Guardia Civil cortando con cizallas las cadenas del sufrido prior (que ni siquiera ha conseguido llegar a abad de la Abadía. Quemado tiene que estar también por esto). Qué prestigio se ha perdido por no verse en la portada del New York Times o del Bild rodeado de tricornios de charol, como Antoñito el Camborio. Con el consiguiente desprestigio de nuestro país que sería presentado como antidemocrático, opuesto a la libertad religiosa y violento. Tal como nos vienen achacando desde el siglo XVII. Y qué decir del recurso contra la exhumación que el abogado de la familia Franco ha amenazado con presentar ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Nada menos que el órgano encargado de velar por los derechos humanos. ¿Se referirán a los mismos "derechos humanos" que con tanto ahínco defendió Franco? También hablan ellos y sus corifeos mediáticos sobre el derecho de las familias a enterrar a sus muertos donde les dé la gana. Y se les pueden contestar con dos cosillas: ¿tienen el mismo derecho los familiares de los miles de enterrados en las cunetas? Y la otra: si yo quiero enterrar a un familiar en la catedral de Almería ¿tengo derecho?

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