En toda gran conquista hay héroes, de manera que la de este caso no iba a ser la excepción: ellos son Mariana y Javier de Cominges. Mariana es una de los más de 400.000 empleados del hogar dados de alta en este país, Javier es el abogado de Mariana y esta conquista es comunitaria y habla de justicia e igualdad, de remover diferencias de trato injustificadas e injustificables que crean sistemas paralelos, a la baja, reducidos, que restan valor profesional y social a los afectados. Hablo, como ya imaginan, del hecho de que un colectivo de trabajadores, formado, en su inmensa mayoría, por mujeres, se veía discriminado respecto del resto de trabajadores cuando eran despedidos de su puesto de trabajo y se dirigían a nuestro sistema de protección social para solicitar el paro.

Y es que, sin duda, la regulación extensa y propia de esta actividad laboral era una exigencia moral y social y supuso un gran avance de esta sociedad que llegó del gobierno de Rodríguez Zapatero, pero su configuración debió ser más ambiciosa y menos confiada pues, aquel Real Decreto de 14 noviembre 2011 que vino a regular la relación laboral del servicio del hogar familiar, postergó este crucial aspecto confiando en el mandato que, por medio de su disposición adicional segunda, daba al Ministerio de Trabajo: la elaboración, con anterioridad al 31 de diciembre de 2012, de un informe sobre la viabilidad tanto de aplicar plenamente el régimen de extinción del contrato de trabajo de la relación laboral común a la relación laboral del servicio del hogar familiar como de establecer para esta un sistema de protección por desempleo adaptado a sus peculiaridades. Pero llegó el cambio de gobierno del año 2011 y ya nada se supo de tan importante encargo. Y, así, los empleados del hogar fueron acumulando años de trabajo sin derecho a paro y, así, comenzó la historia de determinación de Mariana y Javier frente a tamaña discriminación.

Cuenta Javier, que su primer paso fue dirigirse a la Seguridad Social solicitando cotizar por la prestación de desempleo y que, al ver denegada su solicitud, decidieron emprender la vía judicial. Era el año 2019 y esa vía, que los llevó hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, les tenía reservado un rotundo éxito.

Y hoy este asunto ha sumado un justo y esencial hito: por medio del reciente Real Decreto-ley 16/2022, de 6 de septiembre, para la mejora de las condiciones de trabajo y de Seguridad Social de las personas trabajadoras al servicio del hogar, el actual Gobierno ha dado cumplimiento a aquel desoído mandato y recogido el éxito de Mariana y Javier estableciendo un sistema de desempleo para los empleados del hogar, además de mejorar, adicionalmente, aspectos de la regulación de esta actividad laboral que ofrecen margen para ello.

Felicitémonos por tener hoy una España más justa y sigamos luchando por ella.

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