Sistematizando

La diferencia entre una crítica dura y una blanda es el éxito y el grado de pragmatismo

Según la RAE cuando algo está sistematizado sigue la estructura lógica de un sistema. Si aplicamos esto al ser humano podríamos decir que esto se da cuando está acoplado a un sistema socioeconómico, como es en nuestro caso el neoliberal, y que por ello dispone de una serie de servicios a cambio de un sacrificio . Para algunas personas esto puedo ser sinónimo de estigma y por ende pueden sentirse estigmatizados por las muestras de poder en disyunción con su identidad y la disminución de su libertad. Bajo esta bandera se han construido muchas subculturas estéticas. No obstante esto se merece una reflexión sobre si en realidad alguien puede vivir fuera del sistema. Para darse ese supuesto, la persona en cuestión tendría que salir del contexto y recluirse en un medio ni social ni económico, donde no fuera posible establecer ningún tipo de dependencia ni comunicación con el sistema. En ese sentido dejar de estar sistematizado es dejar de ser un ser social. Por otro lado, ser antisistema no consiste en formar parte de una estética antisistema puesto que en tal supuesto se dan redes conectivas indirectas con el sistema para poder disfrutar de las ventajas del mismo; tampoco lo es la asociación con ideas críticas, provenientes de las estéticas, ya que toda crítica necesita del sistema para su existencia. Declarada esta quimera, digamos algo en contra del sistema: la crítica es necesaria para la supervivencia del sistema; pero para poder darse debe establecerse un código comunicativo entre los miembros del mismo y los recursos. Sin la existencia de estos elementos la crítica es blanda. Para un repertorio potente y cargado de pensamiento crítico, como para generar cambios sociales, hace falta un mensaje original, personas, medios, apoyos, y estrategias. Ninguna utopía alberga mucho éxito sin un planteamiento pragmático posterior trazado estratégicamente. Para combatir al pensamiento único neoliberal hace falta una crítica dura y fuerte, con pretensiones destructivas, en lugar de una crítica blanda de corta duración y similar a otras anteriores. A la sazón, ya que nos es imposible no estar dentro del sistema, o estar sistematizados, yo les invito a ser críticos pero a través de un pensamiento fuerte y longevo, no se contenten solo con llamar la atención. Sean lo suficientemente ambiciosos como para cambiar las cosas de su entorno. Ese es el progreso.

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