La tapia con sifón

Tiempo de castañas

Las castañas empiezan a verse en el mercado, pero la calidad de las que he probado hasta hoy es bastante irregular

Aunque esta no es una columna de recetas, de vez en cuando se cuela alguna, casi siempre a petición de algún lector aficionado a andar entre fogones. En este caso se trata de un viejo conocido y habitual seguidor. Por si fuera poco esta doble circunstancia, está atravesando un momento delicado y me pide expresamente algo rico para comer. Pues allá va, y que te sirva de lenitivo, amigo. Vamos a recordar un antiguo plato elaborado con productos de temporada, que esta es una regla que debemos seguir con tozudez. Se trata de un postre que en la Alpujarra se come en las fiestas navideñas. O se comía, ignoro si muchas familias lo siguen haciendo o se han pasado a los dulces industriales. Se llama potaje de castañas y lleva también boniatos, dos productos típicos de otoño-invierno. Las castañas están empezando a verse en el mercado, aunque la calidad de las que he probado hasta hoy es bastante irregular. Compre muy pocas y pruébelas antes de decidirse. Los boniatos sí están bastante bien ya. Es frecuente oír que los boniatos ya no son tan dulces como antes, pero no es cierto; lo que pasa es que se asan poco y mal: hay que hacerlos en el horno a fuego lento un buen rato para que los hidratos de carbono complejos se transformen en azúcares.

Bueno, a lo que íbamos. Hay que tostar y pelar un kilo de castañas y ponerlas en una olla con medio kilo de boniatos, pelados y troceados, cubrir con agua y, cuando hierva, echar a la olla 250 g de azúcar, una rama de canela y una cucharadita de matalahúva machacada. Se deja cocer durante una media hora a fuego lento, procurando que no quede demasiado seco ni demasiado acuoso. Dicen los que saben que se debe hacer en olla de barro o de porcelana, porque el aluminio oscurece el caldo. Se toma a temperatura ambiente. Lo típico era servirlo en tarros individuales de cristal, con canela molida y una rama de menta. Tiene sus calorías, aunque no tantas, mayormente por el azúcar, porque la castaña es un fruto seco diferente, ya que es muy bajo en grasas, apenas un 3 %. Y el boniato es similar a la patata, casi todo hidratos de carbono. O sea, que no tiene este "potaje" muchas calorías comparado con otros postres. Y es sano, natural, de temporada. Con una copa del tinto dulce de Cepa Bosquet quedará perfecto: no es empalagoso y también es alpujarreño.

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