Carta del Director/Luz de cobre

Turismo del paladar

Un trigo, una berza o unos fideos con pintarroja son argumentos suficientes para afrontar la capitalidad 2019

Almería llega a Fitur el miércoles con la vitola de capital española de la gastronomía durante 2019. Una oportunidad inmejorable para avanzar un paso más en la especialización que vive el sector turístico. Nosotros presentamos candidatura a competir, sin complejos, en lo que quiero denominar "Turismo del Paladar". No, no se trata de desdeñar o infravalorar el sol y la playa, señas de identidad indiscutibles de la costa de Almería y sus pueblos. La intención es avanzar en proyectos que se sumen a lo que demandan, demandamos, aquellos que viajamos. No son tiempos en los que conformarse con encerrarse en un hotel de playa durante dos semanas o un mes y no ir más allá de los cien pasos que separan las instalaciones de la playa. Todavía, claro está, hay quienes optan por esta opción, cómoda y saludable para descargar estrés y lograr el moreno caribe que, si se cuida, perdura hasta Navidad.

Pero lo cierto es que hoy los turistas son más exigentes. Tratan de avanzar un paso más a la hora de vivir sus vacaciones. Y la gastronomía, el buen yantar, es una de las opciones prioritarias. Confirmo, no se lo que pensarán ustedes, que tras recorrer una playa o una ciudad y conocer toda su oferta, la posibilidad de volver, de que te vuelva a conquistar, tiene como casi única opción el estómago.

Y es aquí donde Almería tiene a lo largo de 2019 una oportunidad excepcional para darse a conocer al resto de España y a los países de nuestro entorno. Contamos con una gastronomía excepcional, ni mejor ni peor que en otros lugares, pero con matices que nos diferencian del resto. Productos de primera calidad y una elaboración diferente, con sabores únicos, que es preciso explotar en toda su extensión.

Unos gurullos con liebre, unos fideos con pintarroja, la olla de trigo o una berza, por poner ejemplos tradicionales, son argumentos más que suficientes para afrontar con garantía de éxito el año que tenemos por delante. Fitur, por tanto, debe ser el escaparate primero en el que pongamos a la vista de todos nuestro potencial. Y luego incrementar los esfuerzos, sin desdeñar ni uno sólo, para caminar en la senda que se abre ante nosotros como nuestra particular "Ruta 66", con una meta plagada de éxitos si sabemos aprovecharlo. Y en esas estaremos a partir del miércoles en Madrid, en el mayor escaparate mundial del turismo, en el que la provincia ocupará un pequeño espacio desde el que tratará de poner sobre los fogones todas nuestras capacidades. Para lograrlo se hace necesario el concurso de todos, no ya de nuestros chefs y embajadores como Bisbal y similares, sino de todos cuantos creemos que este pequeño lugar del sur, en una de las esquinas del país, tiene argumentos suficientes como para convencer al jurado más exigente de un hipotético concurso de gastronomía y ganarlo, si no de calle, si con solvencia.

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