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Unidad que divide

Con mucha intención y cierta ingenuidad, vuelven a sonar los lamentos por la falta de unión del centro-derecha

Con el espanto del nuevo Gobierno, vuelven las voces que lamentan que todo el centro derecha no hubiese ido unido a las elecciones y que exigen que lo haga de ahora en adelante. Sumarían más, sí, como sumarían las peras con las manzanas del famoso ejemplo, si pudiesen sumarse. Pero eso no sólo es imposible, sino que no es ni honesto ni inteligente ni estratégico, aunque otras cosas sí se podrían hacer, por fortuna.

No es honesto porque entre Cs, Vox y el PP hay enormes diferencias, como saben muy bien sus respectivos votantes. Fundirlos supondría renunciar a opciones morales, económicas, autonómicas, etc., legítimas, y que cada ciudadano tiene derecho a que alguien defienda. Tampoco sería inteligente, porque la crisis de España aconseja, como cualquier dolencia muy grave, un segundo y un tercer diagnóstico.

Ni sería estratégico: ¿olvidamos que hay votantes de Cs que jamás votarán a Vox ni al PP, y triceversa? Cs está llamado a recoger el voto socialdemócrata exigente y Vox abre brecha en un voto obrero harto de la obsesión de la izquierda con las identidades, ya sean de género o de terruños. En una crisis política de esta magnitud, además, conviene evitar dos frentes monolíticos. Sostener una sana diversidad política constitucionalista (con su centro izquierda, su centro derecha y su derecha) es una provisión para el futuro.

No caer en una unidad que restaría, no obsta para tomar medidas que sumen de veras. Para empezar, dejarse de desdenes, desconfianzas, pruritos y cordones sanitarios. Luego, para el Senado, cada partido puede presentar un solo candidato a senador por provincia, animando a sus partidarios a que repartan sus tres votos con los otros dos partidos (como intentó Vox, aunque increíblemente sin haberlo acordado antes con nadie). Sólo en las circunscripciones pequeñas, cabría negociar que se presente al Congreso nada más que el partido con más posibilidades, pero con un reparto equitativo. Cs en Lérida, el PP en Soria y Vox en Guadalajara, por decir. En las circunscripciones grandes, no perjudica que concurran los tres y ver qué partido gana más peso para que sus soluciones cuenten proporcionalmente tras una negociación leal para alcanzar gobiernos de coalición.

Sin perder la identidad de cada fuerza, que todas nos van a hacer muchísima falta, pueden arbitrarse medidas inteligentes y generosas (valga la redundancia) para defender lo esencial y común.

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