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El medio y el ambiente

Vanidad, soberbia: ¿Narcisismo?

Digo eso de Narciso porque es normal ver por la calle personas que andan como torean los toreros presumidos: gustándose

Una de mis tareas pendientes es leer mitología griega. Me gusta. Y mira por dónde, como me he traído unas granás del cortijo de un amigo, me han venido varias cosas a la cabeza. Primero un inciso sin ánimo de molestar: los cortijos y los barcos de recreo, deben ser propiedad de amigos, ya que así podemos disfrutarlos sin quebraderos de cabeza. Segundo: también he recordado que Hera era representada con una granada en la mano (no he resistido la construcción de esta frase), y de ahí he recordado que la granada ha sido símbolo de fertilidad, muerte y, durante la Edad Media, resurrección del alma. A partir de Hera, me ha venido Eco, ninfa enamorada de Narciso y que Hera condenó a repetir las últimas palabras de aquello que oyera. Así que no podía decir nada original, como algunos doctores de hoy día. Y como la mitología griega es como las uvas, que te vienen los dioses, las diosas y las ninfas, por racimos, voy con Narciso que está muy de moda "En Estos Días Inciertos", como el título de esa mítica canción de los Celtas Cortos.

Digo eso de Narciso porque es normal ver por la calle personas que andan como torean los toreros presumidos: gustándose. Y de ahí a la vanidad, antesala de la soberbia hay un paso cortito. Estamos en un momento en que la sociedad rezuma prepotencia, vanidad, desprecio a normas que sean de obligado cumplimiento si el mismo no es cómodo o requiere sacrificio, y además, sin ofrecer a cambio otras normas, actitudes, y comportamientos sustitutivos de los que se quieren derogar o sencillamente quitar de la circulación, y que sirvan para conseguir una mejora cultural, ética y de bienestar social, con unas metas y conductas claras, rectas y respetadas. Así que a este paso vamos a llegar a que en un gran organismo una persona prometa el cargo, antes de que el órgano competente proponga su nombramiento. Menos mal que esa es una situación tan kafkiana que no creo llegue a ocurrir nunca en lugares plenos de doctos.

El que la Sociedad sea el lugar donde reside la Soberanía, no es excluyente con el hecho de que necesite voces independientes que colaboren a su evolución positiva, así que no confundamos esas voces, cuando aparecen, con los Narcisos que destilan vanidad por donde pasan, y en vez de idolatrarlos, debemos recordar que cuando Narciso se negó a aceptar el amor de la ninfa Eco, Némesis hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente, de la que no se quería separar, por lo que murió ahogado. ¡Un lumbrera no sería!.

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