Verano azul

Para disfrutar deplayas almerienses hay que levantarse a las seis de la mañana y ya vas tarde

Para disfrutar del paradisíaco paraíso de las paradisíacas playas almerienses hay que levantarse a las seis de la mañana y ya vas tarde. Lo hemos cogido con gusto ya que a las 8:00 a.m. ya quedan pocas mesas en las terrazas de las cafeterías. Queda una de chiripa y hay un aparcamiento por suerte. Mientras sirven los cafés me voy bajando aplicaciones de móvil que miden la temperatura ambiente, la humedad y la presión atmosférica. Todo el mundo tiene una teoría sobre el calor y la humedad, aunque no tiene ni la más mínima pajolera idea sobre una cosa y/o la otra. Cada aplicación que me bajo da una temperatura diferente, 26º, 28º, 30º y me quedo con la de 28º porque es la que más me gusta respecto a la apariencia, sobre la humedad, mejor no decimos nada. La humedad relativa, por cierto, no es la cantidad de agua o vapor de agua (el vapor de agua también es agua) que hay porcentualmente en una cantidad de aire sino la cantidad de agua o vapor de agua que hay porcentualmente en una cantidad de aire respecto a la máxima que podría haber cuando este aire estaría saturado de vapor de agua. Es por eso que todos los aparatos o aplicaciones arrojan un valor de humedad relativa diferente, desde el 50% hasta el 92% o más, y nos las creemos todas como nos lo creemos todo. Dan medidas tan diferentes porque cada aparato o aplicación piensa que la cantidad de vapor de agua máxima que puede admitir el aire es un valor fijo que cada aparato o aplicación adopta y nunca cambia, pero sí cambia y depende de cada ambiente. Si cada aparato o aplicación adoptara el mismo valor de máximo de aire saturado, una cantidad fija estándar, entonces todos darían el mismo valor, erróneo, pero el mismo valor. Pero los veraneantes domingueros que buscan ese trozo de combinación temperatura ambiente-humedad-presión atmosférica que les corresponde no atiende a estas premisas, busca con desesperación ese minuto de verano necesario, en tropel, con los motores del alma rugiendo por media hora de playa desconfinada, con o sin distancias. A las 9 hay alguna distancia social, a las 11 llegan los últimos rezagados que preguntan por el último metro de arena. A las 12 llegan por la carretera cientos, miles que llegarán tarde al paraíso, con más calor, más humedad y la misma presión atmosférica. En este mundo en el que todo ya se reduce a cuántos contagiados y dónde, un hectopascal más o menos poco importa.

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