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Metafóricamente hablando

Antonia Amate

Volverán las oscuras golondrinas

La vida nos ha recordado la vulnerabilidad del ser humano, el valor de la solidaridad y de la ayuda mutua

Amanece por fin un día radiante, el sol brilla con ganas en un cielo azul celeste, que parecía haberse evaporado en estos días grises que lo han precedido. Echo de menos los pájaros, no concibo una mañana de primavera en la que no me despierten con sus trinos atolondrados y alegres. Sin embargo no puedo estar más contenta de ver amanecer un nuevo día, sabiendo, que todas las personas a les quiero están bien. Quien lo habría dicho, hace solo unas semanas! cuando nos levantábamos casi dormidas aún, corriendo y aceleradas, para comenzar otro día agotador. Ni un pensamiento podía ir más allá de vestirnos y salir "pitando" a nuestro trabajo, con la preocupación anticipada de no saber si el día tendría horas para cumplir en ellas todas las obligaciones comprometidas. Hoy, cuando me levanto, pienso en todas y cada una de las personas que quiero, familia, amigos, conocidos,…Después un té, en pijama, escuchando música, y viendo amanecer tras los cristales algo sucios por la lluvia caída, en estos días silenciosos y plomizos. Observo, en un mar solitario y desprovisto de oleaje, la silueta inconfundible del viejo faro que custodia la entrada al puerto. Y entre todas estas imágenes, en las que reparo distraída, descubro que en esto radica el mayor cambio en nuestras vidas. La ausencia de prisa por llegar a cualquier sitio, el reencuentro con nosotros mismos y con quienes queremos, el silencio, de cuya existencia ya no quedaba huella en nuestras agitadas vidas. Pienso en algunos de los refranes, que con una sabiduría condensada, en estado puro, son ahora de plena aplicación: "no hay mal que por bien no venga", "quién no se conforma es porque no quiere", "al mal tiempo, buena cara"….. Y hoy no hay nada como aferrarse a ellos, para sobrevivir a esta hecatombe, disfrutar de las cosas buenas, que nos ha traído esta quietud, y pensar que volverán los días felices, sin ningún lugar a dudas. Volveremos a pasear por nuestras bulliciosas calles, hoy, desiertas e inanimadas. Nuestros pies volverán a hoyar la arena tibia de nuestras playas, y sumergiremos nuestros cuerpos en el mar que nos aguarda, cuando el calor apriete. Y, sin duda alguna, "Volverán las oscuras golondrinas, de tu balcón sus nidos a colgar….". Renaceremos como el Ave Fenix, sin embargo, para beneficio nuestro, la humanidad no volverá a ser la misma. Nuestra vida, se verá agitada por esta experiencia vital, que nos quedará grabada "a sangre y fuego" en la memoria. La vida nos ha recordado la vulnerabilidad del ser humano, el valor de la solidaridad, de la ayuda mutua, y sobretodo, del papel fundamental que en nuestras vidas tiene la administración pública: la sanidad, la educación, el ejército….., nuestros trabajadores públicos, convertidos en salvadores, frente al "Ángel exterminador", que como una maldición bíblica, se ha abalanzado sobre la tierra. Y "volverán las oscuras golondrinas….

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