República de las Letras

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Para que la democracia no caiga en manos del neofascismo, VOTA. Es responsabilidad nuestra salvar el gobierno del pueblo

Esta es la tercera ocasión en que hemos de salvar la democracia con los votos. La tercera vez que votando evitamos el desastre del sistema político participativo que conquistamos a la muerte de Franco.

¿Recuerdan? La primera fue después del golpe de Estado de Tejero, Milans del Bosch y Armada, neutralizado por el rey Juan Carlos, en 1981. Las elecciones de octubre de 1982 las ganó el PSOE y hay de ellas una foto icónica, la de una chica que mostraba la portada del periódico Pueblo con unos grandes titulares: "GOBERNARÁ FELIPE". Y así fue, durante los trece años siguientes. La amenaza militar quedó eliminada. Ya veremos si para siempre.

La segunda vez que los españoles tuvimos que salvar la democracia fue en 2004, pocos días después de los atentados del 11M. En esa ocasión el golpe lo dieron los yihadistas y hubo 193 muertos. Pero el gobierno de Aznar quiso cargarle aquellas bombas a ETA. A la derecha le convenía más entonces, para sus fines electorales, la organización terrorista vasca que la islamista. "¿Quién ha sido?", era el grito de la gente, y aquella exigencia de verdad era una exigencia de patriotismo. Incapaz de reconocer su ineficacia, Aznar hizo una defensa feroz de su tesis etarra acusando incluso a los socialistas de algo nunca claramente especificado, con el único y supremo fin de que su partido no perdiese el poder. Pero lo perdió. La gente volvió a utilizar su voto para restablecer la democracia y gobernó Zapatero.

En esta ocasión, la democracia, el gobierno del pueblo, está de nuevo amenazada. Esta vez, y como pronosticaron desde hace tiempo no pocos observadores, José Saramago entre ellos, la amenaza no proviene de los militares, ni de un partido de parafernalia e identificación claramente fascista. Proviene de un partido que se dice no democrático, extiende el odio al diferente -hoy al inmigrante, mañana al comunista, pasado, quién sabe, lector, a usted o a mí-, niega el derecho igualitario de las mujeres y quiere devolverlas al sometimiento secular al varón, además de destruir el sistema público de pensiones, defender el uso privado de armas y anunciar una nueva dictadura a la manera de Trump en USA. Los otros partidos de derecha, el que nos robaba y el ultranacionalista, se han impregnado del estilo y las formas de estos nuevos fascistas. Así que sólo nos queda, para salvar la democracia, votar. Como en las dos ocasiones anteriores. VOTA.

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