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Zamparte al enemigo, un ritual

No hay actividad más molona en política que la eliminación del contrario, incapaces de convivir con otros que no piensen igual

No hay actividad más molona en política que la eliminación del contrario. Y se puede hacer de varias formas. Al menos, dos de ellas me vienen a la cabeza: físicamente, de modo que a partir de un determinado momento ese contrario deja de existir, o metafóricamente, desfigurando su recuerdo, para que ya no sea motivo de inspiración.

Hay experiencias narradas sobre actos de canibalismo asociados a rituales de victorias en contiendas bélicas, de modo que el vencedor, al ingerir las vísceras del vencido, adquiría las características más atractivas de éste asociadas al valor guerrero. Una vez muerto tu enemigo, distante ya de sus despojos humanos, ese acto de antropofagia sólo puede realizarse de un modo figurado, consistente en apropiarse de su memoria y su mensaje.

Siendo el canibalismo algo tan poco actual, me decanto por pensar que la audiencia a la que van dirigidos estos rituales vive en una suerte de primitivismo ideológico del que no saldrán sino con el paso del tiempo. Del mismo modo que la antropología moderna ha explicado el significado de ese ritual de sacrificio humano, con ingesta incluida, las tribus actuales, con sus chamanes a la cabeza, tampoco son conscientes de otra cosa que no sea el bienestar de su tribu, de modo que estaría permitida esta práctica sacrificial.

Así, resulta que ha aparecido una líder política muy molona, que se aventura como una de las candidatas a liderar el futuro del ejecutivo andaluz, realizando el ritual figurado de comerse a Julio Anguita afirmando que "él se sentiría orgulloso de su partido, por su espíritu de lucha".

Evidentemente, el nivel intelectual de aquellas personas a las que va dirigido el mensaje está dicho: seres humanos que no tienen otra preocupación que anular cualquier alternativa que no sean ellos; incapaces de convivir con otros que no piensen igual. ¿Esa es la calidad del mensaje político en estos momentos: dejar al contrario sin líderes desde la apropiación de su memoria?

Y no son casos aislados: la práctica política de negar todas las cualidades del adversario y reducirlo a objeto a eliminar es un tipo de canibalismo que se lleva, y es muy aplaudido.

Pedir las dimisiones del Presidente del Ejecutivo Central y de la Presidenta del Congreso en un mismo paquete, es lo último entre las demandas más urgentes de un amplio espectro político, incapaces de aceptar lo que dicen las urnas. Porque sí, porque mola.

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